Violencia social: intrafamiliar, de género… y prensa (o medios de comunicación)

El siguiente ensayo surgió en su primera redacción, de una solicitud que me hiciera un grupo de estudiantes de psicología del INTEC que quería contar con una aproximación psicosocial del tema. Así lo hice, pero en estos días me encontré con él buscando otras cosas, entre las diversas carpetas que voy abriendo a propósito de temas que escribo para organizar mis ideas.

Los acontecimientos de las últimas semanas (noviembre 2019), donde hombres con diferentes historias y realidades, dan muerte a sus esposas o ex-parejas, en un calvario que tiene a la sociedad dominicana asombrada, entristecidad, y espero, preocupada. La situación está llegando al extremo del paroxismo. Temo que empieza a no asombrar a muchas personas.

El femenicidio es la forma más extrema de violencia en contra de las mujeres, y que en sentido general, no surgen de repente ni de manera inesperada; más bien, representa el último acto de violencia de una historia de violencia y maltrato, que muchas veces cuenta con muchos espectadores cercanos, parientes o vecinos.

Se complica aún más, como se ha puesto de manifiesto en los últimos días, cuando quienes tienen la mayor responsabilidad judicial de preservar las vidas de ellas, son capaces de negociar con las mismas. 

VER

Es imposible negar la escala de violencia que vive el mundo (en sentido general) y la sociedad dominicana (de manera particular).

En España se aprecia también una escalada de violencia y asesinatos contra la mujer, que ha estado provocando el interés de muchos investigadores, tratando de encontrar razones, una «etiología» que permita su prevención y mayor control social.

La prensa escrita, televisiva y radial nos ofrecen todos los días informaciones sobre hechos de violencia acaecidos en diferentes ámbitos de la vida social. Esta situación tiene hoy una nueva complicación, el uso muchas veces irresponsable de las redes sociales, que más que denuncia, fomenta y hacen “virales”, el morbo en su “máxima expresión”.

De todo este fenómeno cabe destacar, de manera particular, la violencia intrafamiliar y/o de género. El rosario de muertes de mujeres, la mayoría muy jóvenes, es espeluznante.

Ellas se llamaban…

En el periódico Diario Libre del 29 de Octubre de 2017, bajo la firma de Margarita Cordero, se publicó un trabajo que pone de relieve la “vergonzante manera” en que es manejada la situación de estos crímenes por las autoridades, y también los medios de comunicación, bajo el estribillo irritante de “víctima de crímenes pasionales”. Ellas se llamaban ha continuado mostrando historias hasta las últimas semana de octubre y primeras de noviembre de éste año, 2019.

En muchas ocasiones, el despojo de su humanidad y de su ser, con la consecuente “desensibilización” que se produce, no hace otra cosa que seguir fomentando éste comportamiento criminal. Su simple conteo aritmético, no resta, a lo sumo, suma, en la mente de aquellos hombres que viven la violencia y el maltrato verbal o físico, como su estilo de vida de pareja.

JUZGAR

En la psicología se ha llegado a hablar de la teoría de los instintos. Desde un enfoque psicoanalítico planteado por Sigmund Freud, y desde la etología por Konrad Lorenz. Al principio Freud, propuso la existencia de dos grupos de instintos, los instintos del yo o instintos de conservación y los instintos sexuales o libido; al considerar luego que los instintos de conservación son la expresión de la libido hacia el propio sujeto, habló solo de la libido como instinto básico. Posterior y finalmente, a partir de 1920, postuló los instintos de vida (Eros) y los instintos de muerte (Tanatos) como los instintos básicos del psiquismo humano. (https://www.e-torredebabel.com/Psicologia/Vocabulario/Instintos.htm ). Desde la Etología, Lorenz habla de la agresión como instinto. 

En la Psicología Social, se aprecian varias concepciones sobre el tema. Una de ella es la teoría del impulso, es decir, el motivo para dañar a otros. Se sugiere que la agresión proviene de condiciones externas que activan el motivo para dañar o herir a otros. Una de las más conocidas es la que se construye a partir de la hipótesis frustración-agresión. Esta teoría plantea que la conducta agresiva está impulsada desde dentro por impulsos para dañar o herir a otros. Es un enfoque de raíces psicopatológicas.

Otros modelos explicativos…

Modelo Cognitivo de Berkowitz y col.
Berkowitz (1984) y sus colaboradores (Berkowitz y Rogers, 1986) ofrecieron una explicación ‘influida’ por el paradigma cognitivista (Neisser, 1967) que, en pocas palabras, podría resumirse de la siguiente forma: Cuando las personas asisten (presencian) a un acto agresivo en los medios, sus mentes activan de manera automática una serie de ideas que evocan otros pensamientos relacionados. Estos pensamientos influyen en las evaluaciones que dan lugar a las interacciones posteriores, de modo que la mera percepción de una señal agresiva (por ejemplo, fotografías de armas) puede incrementar la intención de castigar a una víctima disponible en el espacio y en el tiempo (Leyens y Parke, 1975).

Enfoques psicobiológicos de la violencia: el tema se aborda desde lo genético, lo endocrinológico, lo etológico y lo neurobiológico. En esta perspectiva se inscriben investigadores como José A. Gil Verona, Juan F. Pastor, Féliz De Paz, Mercedes Barbosa, José A. Macías, María A. Maniega (todos ellos de la Universidad de Valladolid); Lorena Rami-González y Teresa Boget (Hospital Clinic de Barcelona); e Inés Picornell (Hospital de Móstoles de Madrid). Se parte del supuesto de que el estudio de los mecanismos psicobiológicos (Hebb, 1949) de la agresión hará posible un mayor entendimiento de la evolución de este comportamiento hasta el ser humano, así como una mejor clasificación de las manifestaciones patológicas de las conductas violentas. Plantean que “la violencia destructiva o la agresión aniquiladora contra la vida y los bienes de una persona o de un colectivo humano son comportamientos manifiestos de la conducta humana. A diferencia de ello, la “agresividad” es un concepto que se refiere a una “variable interviniente” e indica la actitud o inclinación que siente una persona o un colectivo humano a realizar actos violentos; en cuanto tal puede también hablarse de “potencial agresivo” de esa persona o de esa colectividad”.

Modelo Afectivo de Craig Anderson

Se han construidos explicaciones alternas, como aquellas que ponen su mirada en el aprendizaje, las cogniciones, el estado de ánimo y la activación. Estas perspectivas son analizadas desde el Modelo Afectivo General de la Agresión propuesto por Anderson (1996). Según este modelo, la agresión se desencadena a partir de un conjunto de factores (“variables de entrada”), las cuales influyen en la activación, los estados afectivos y las cogniciones, desencadenando actos violentos. Es un modelo que se construye desde una perspectiva bio-psico-social.

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Para Anderson (1996) hay tres factores interactuantes:

Factores de entrada: provocación, frustración, exposición a modelos agresivos, señales asociadas con la agresión, y otros como incomodidad/afecto negativo, etc.;
Factores internos: como la afectividad negativa, irritabilidad, creencias sobre la agresión, valores pro-agresivos, patrones de comportamientos agresivos aprendidos, etc. Estos factores generan estados afectivos que activan los procesos de agresión.
Factores de salida: Comportamiento violento.

Punto central del modelo es el reconocimiento que tienen en la agresión el aprendizaje, las ideas y creencias, así como determinados estados afectivos (frustración, entre otros).

Medios de Comunicacion y Violencia

Varios autores, como el propio Anderson (1997); Berkowitz (1993); Paik y Comstock (1994); Wood, Wong y Cachere (1991), entre otros, han planteado que “la exposición a la violencia en los medios de comunicación puede de hecho ser un factor que contribuye a los altos niveles de violencia en países donde esos productos son vistos por grandes cantidades de personas”, según señalan Baron y Byrne (2005).

Las explicaciones al respecto van desde los procesos de aprendizajes que estas exposiciones originan, como la generación de comportamiento de agresión en personas con predisposición a la misma, y el efecto de “desensibilización” que se genera en las personas, que no es tampoco despreciable.

Un constructo importante al respecto es el que tiene que ver con el proceso de activación del pensamiento, también denominado “efecto desencadenador” (priming effect ). En el caso de la violencia mediática, Berkowitz sugiere que las ideas agresivas activadas por la contemplación de escenas violentas en los medios de masas pueden desencadenar otros pensamientos relacionados semánticamente, incrementando a su vez la probabilidad de que sean evocados en la mente. 

Desde ese punto de vista, cuando estos pensamientos adicionales se procesan a nivel cognoscitivo, se constituyen en factores desencadenantes de la respuesta agresiva de múltiples formas. De esa manera, la cotidianidad del crimen, del abuso, del asesinato a mansalva se ha convertido en parte de nuestra cotidianidad. 

No se trata de que estas informaciones se oculten, sino la forma como son manejadas por la prensa escrita y televisada. Algunas personas argumentarían que tales noticias son las que “venden” (hacen alusión al morbo), olvidando el efecto perverso que tiene en el ánimo de las personas, así como en el condicionamiento que se produce. La racionalidad de “crecer” en audiencias (y dinero) se sobrepone a cualquier otra consideración social o de cualquier índole.

Lo que sí es verdad, es que ya la violencia no nos “asombra”, todo lo contrario, nos han acostumbrado a sus modalidades, sus expresiones, las diversas maneras como se ejecuta, o incluso, de quienes sufren directamente sus efectos, sin ningún juicio moral o ético. La información noticiosa es una mercancía que hay que vender, posiblemente tan perversa (en cierto sentido) como la venta de substancias psicoactivas; solo que esta nadie la regula. Se encuentra en las manos de quienes comercializan con la misma.

Todo esto abre otro tema, más bien desde la perspectiva de la ética, y que bien puede formularse en forma de pregunta ¿Dónde está la dignidad del cadaver? La exposición de los cuerpos en la prensa escrita y televisiva llena de horror.

ACTUAR

Se tienen que desarrollar estrategias nuevas y hacer eficientes las que ya existen:
El problema no es del código penal, sino de quienes gestionan su aplicación y quienes tienen la responsabilidad de la administración de sus consecuencias. Hay que desarrollar un prontuario, una bitácora pública de estos procesos. Los condenados deben cumplir lo que establecen las leyes. La aplicación de la ley no puede ser discriminatoria. La ley es ciega, cuando se trata de su aplicación. No mira ni condiciones ni clase social, se supone igual para todos.

Hay que desarrollar e incentivar modelos de convivencia basados en el respeto a los demás y que desarrollen predisposiciones (actitudes) favorecederas del diálogo y la convivencia, tanto en las escuelas, como en las organizaciones, en los espacios públicos, en la propías familias. En eso, los medios de comunicación pudieran jugar un papel importantísimo.

Hay que incentivar y trabjaar más el auto-control y la contención. Fomentar la moderación. Capacitarnos socialmente en habilidades sociales: aprender a llevarnos bien con los demás, particularmente con nuestros vecinos.

Sigo pensando que la escuela es un buen espacio para promover estos comportamientos sociales.

Algo mucho mas fácil aún…Fomentemos reír más y enfadarse menos. Se trata de inducir estados afectivos contrarios a la agresión. Eliminar de nuestra cotidianidad todo aquello que se constituya en una fuente de irritación y malestar (hay muchos programas de la radio y la televisión que deberían sentir la perdida de audiencias, esa sería una gran lección). Promover programas de humor sanos, que valoricen las relaciones hombre – mujer, y erradiquen la vulgaridad, y sobre todo, el uso morboso del cuerpo, principalmente, femenino. 

De manera particular

En el orden de los medios de comunicación: Replantear el enfoque social de la información de prensa sobre la violencia, empezando con el respeto a la dignidad del cadáver. Su burda exposición no genera solidaridad y compasión. Este es un aspecto que debe ser trabajado contando con expertos en publicidad y propaganda. Conocer de los aspectos contraproducentes que genera la comunicación social. Recordar que entre el público objeto de dichos mensajes, están aquellos que están en la ruta de la agresión y el crimén. Ellos también leen la prensa, escuchan y ven las noticias por la radio y televisión.

Desarrollar campañas a través de los medios de comunicación con el modelaje de actitudes y comportamientos de respeto y cortesía, como de enfrentamiento pacífico y dialógico frente a los conflictos con los demás; y en el caso que nos ocupa, de respeto, aprecio, protección y cariño hacia la mujer, entre muchas otras actitudes positivas. Hay que insistir, insistir, insistir… en los aspectos positivos de la relación de pareja. La sola insistencia en la «no violencia» mantiene en el inconsciente colectivo la violencia misma.

Desarrollar los Comité de Ética del Comunicador Social, a fin de que puedan estos profesionales tener la oportunidad de comprender y profundizar en la dimensión ética del ejercicio de su profesión. Desarrollar debates públicos sobre la dimensión ética de la información. Introducir estos debates de forma constante, en las carreras universitarias que forman a los futuros comunicadores, y otros profesionales, y si ya vienen desarrollándose, insistir, debatir, dar a conocer públicamente.

En el ámbito de la educación: Aprovechar los conflictos que se generan en las propias escuelas entre los estudiantes y los propios docentes, como oportunidad para la reflexión y búsqueda de soluciones en el marco del diálogo y el respeto al otro, guiados por los principios éticos. Convertir el conflicto en una oportunidad de aprendizaje. Fomentar en los estudiantes, a través de múltiples estrategias y acciones, una cultura de paz. Algunos me dirán, «ya se viene haciendo», pues entonces revisar nuestros contenidos y nuestras estrategias de abordar el tema. 

Poner a funcionar (¡ y que funcionen!) los Comités de Ética Educativos en todos los niveles del sistema educativo: Sede Central, regional, distrital y escolar; propiciando el debate y la reflexión de los problemas y el accionar, desde los principios de la ética.
Dar a conocer en los centros educativos, y a través de todos los medios necesarios (murales, presentaciones en aula, reuniones, etc) los principios que fundamentan una vida responsable, fundamentada en el diálogo y la aceptación de las diferencias.
Fomentar la conciencia y creatividad del estudiantado desarrollando aplicaciones (Apps, videos, etc) que fomenten el respeto, la compasión y la solidaridad.

En otros ámbitos:
Fomentar y promover una cultura de paz y de respeto, a través de múltiples medios y en diferentes ámbitos sociales: instituciones educativas, lugar de trabajo, el hogar, las iglesias, los clubes, etc. Vallas, stickers, franelas, etc.

Recordar aquella frase del Mahatma Gandhi: “Con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos.”

 

Como Héctor, muchas personas andan en busca de la felicidad…

La película protagonizada por Simon Pegg y Toni Collette, Héctor, busca la felicidfad, ofrece una versión un tanto cómica, pero de un buen humor, de lo que se ha constituido en un tema que tiene ocupada la mente de muchas personas. Hay quienes escriben libros, y muchos otros, ofrecen «estrategias» para dar respuesta a quiénes parece que han perdido la posibilidad de «ser felices». 

Cómo Héctor, a pesar de su vida «exitosa», o por lo menos, aparentemente exitosa, se sienten «como frustrados», porque no son felices. Por supuesto, buscan afanosamene aquello que le puede «ofrecer» o «restaurar», si la tenían, la felicidad perdida o nunca vivida. 

Me preocupa más, cuando quienes se encuentran en esa situación son personas jóvenes, que social y económicamente, no provienen de sectores donde la pobreza «les haya negado» tal experiencia personal. No, son jóvenes de clase media o media alta, que han tenido con poco esfuerzo muchas cosas a su disposición. Sin embargo, al preguntarles si son felices no saben qué decir, y muchas veces, les toma tiempo en responder.

¿Cómo entender esta realidad? Martín Seligman señala en algunos de sus trabajos que hay tres factores que nos están empujando en el mundo de hoy a la «infelicidad», y esto son: buscar atajos, el individualismo y la pérdida del control personal de su propio comportamiento.

En el primero de los factores, buscar atajos, algunas personas se dan a la tarea de «hacer cosas» que les genere felicidad sin mucho esfuerzo: comprar cosas que no se necesitan, consumo de alcohol o algún tipo de sustancia que los saque de la situación que viven, el sexo ocasional, etc. 

El segundo factor es parte de una «cultura del yo» en que nos vemos envueltos casi todos. El otro, para muchos fines, no existe, o lo si existe, cuando algún beneficio requiero de él. Esa busqueda del éxito a como de lugar, sin importar las consecuencias que puede deparar en otros, es como una epidemia que arropa a muchos. El nos, ha quedado relegado a un mero tiempo verbal, por lo demás, poco conjugado.

La pérdida del control sobre el propio comportamiento, es complicado y, en los más de los casos, muy sutil. El influjo que tienen hoy los medios de comunicación con sus mensajes ideologízados acerca de la «buena vida», el «éxito», y los más variados modelos y estilos de vida contemporáneos, nos tienen como embelezados e idiotizados, sin ser capaces de darnos cuenta de la falsedad de esas realidades virtuales e hipnóticas.

Imaginemos cuando los tres factores: los atajos, el invidivualismo y la pérdida del control, son parte de nuestra cotidianidad. En general, se vive una vida que al final, cuando se detienen y miran qué tienen sobre las manos, «nada aparece», y sobreviene la frustración y la infelicidad. Me preocupa cuando escucho en algunos de estos jóvenes la expresión: «¿y qué sentido tiene la vida profe?». Vivir la vida de ésa manera, por supuesto, es poco lo que puede ofrecer para construir satisfacciones propias de sí y consigo mismos, que puedan derivar en sentimientos de felicidad.

Como finalmente descubrió Héctor, el o los elementos que pueden proporcionarnos bienestar y felicidad están más cerca de nosotros que lo que pensamos; solo que estamos tan convencidos de lo contrario, que verlos y experimentarlos, es muy difícil.

LO QUE REVELAN LOS DATOS DE LA EVALUACIÓN DIAGNÓSTICA DE 3º Y 6º DE PRIMARIA.

En los años 2017 y 2018, la Dirección de Evaluación y Control del Ministerio de Educación de República Dominicana (MINERD), puso en circulación dos importantes diagnósticos nacionales censales que evalúan logros de aprendizajes en Lecto-escritura y Matemática de los estudiantes de 3º, además en Ciencias Sociales y Ciencias de la Naturaleza en 6º de la Primaria. Dichas evaluaciones incluyeron a estudiantes del sector público como del privado, permitiendo hacer algunas comparaciones e inferencias al momento de describir y analizar estos resultados, así como la formulación de hipótesis para estudios posteriores.

La Evaluación Diagnóstica de 3º fue aplicada del 15 al 25 de mayo de 2017 a una población estudiantil de 176,772; en el caso de 6º los procesos evaluativos fueron realizados del 16 al 29 de mayo de 2018 en 5,821 centros educativos, distribuyéndose el número de estudiantes por asignatura evaluada de la manera siguiente: Lectura: 158,283 (95.2% de la matrícula); Matemática: 158,527 (95.4%); Ciencias Sociales: 158,754 (95.5%) y Ciencias de la Naturaleza: 158,797 (95.5%). Los porcentajes son el peso relativo de participación según la población de estudiantes.

Al considerar la zona de ubicación de las escuelas, el 30.2% de la matrícula corresponde con las zonas rurales, mientras el resto (69.8%) con las zonas urbanas.

Con respecto al sexo, mientras el 51% fueron niñas y el resto (49%) niños.

Para comprender los puntajes promedios de la evaluación de tercero, es preciso saber que la misma se estructura con un máximo de 450 puntos y un mínimo de 150, con una media de 300 puntos; para el caso de 6º de primaria se estableció una media de 300 puntos con una desviación estándar de 50. Éste último valor estadístico permite conocer el grado de variabilidad de los resultados del conjunto de los estudiantes, es decir, qué tan dispersos u homogéneos son estos datos con respecto al valor central o media. El valor de dispersión sirve como un buen indicador del grado de equidad.

Por otra parte, para ambos grados y asignaturas se establecieron tres niveles de desempeño, a saber: Elemental, Aceptable y Satisfactorio, respondiendo al desarrollo de las competencias mostrados por los estudiantes, a partir de los puntajes obtenidos en dichas pruebas.

El conocimiento de los porcentajes de estudiantes que caen en cada uno de estos niveles posibilita el diseño de planes particularizados, que respondan a las necesidades de estos estudiantes. Se ha de presuponer que las acciones de reforzamiento que supone caer en la categoría de elemental, no será igual para quiénes se ubiquen como aceptable o, incluso, satisfactorio.

Resultados generales:
Aunque el propósito principal de este trabajo es analizar el comportamiento de los logros alcanzados por las y los estudiantes en las evaluaciones diagnósticas de 3º y 6º de primaria en relación con los quintiles definidos, no se puede obviar que en general estos resultados distan mucho de las expectativas que se han planteado desde el primer Plan Decenal de Educación 1992-2002. Aún una minoría significativa alcanza la categoría de «satisfactorio». En el apartado que sigue, se presentan los porcentajes de estudiantes por grado, asignatura y categoría.

Resultados por Niveles de Desempeño
Como se observa, en el caso de tercero de primaria, los mayores porcentajes de estudiantes caen en el nivel de desempeño elemental en Lectura y Matemática (50.10% y 44.20% respectivamente). En sexto de primaria Matemática y Ciencias de la Naturaleza muestran los mayores porcentajes de estudiantes con nivel elemental (63.80% y 51.50% respectivamente). Con un nivel satisfactorio de acuerdo con las expectativas curriculares destacan los porcentajes de estudiantes en Matemática de tercero y Lectura de sexto grado (27.40% para ambos casos). Llama la atención la diferencia porcentual en la categoría satisfactorio entre tercero y sexto grado, que alcanza una diferencia porcentual de 23.3%.

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Estos resultados ratifican la necesidad de continuar los esfuerzos por mejorar la alfabetización, en lecto-escritura y matemática, en los primeros grados, los cuales se constituyen en un factor de éxito en el futuro de los niños y las niñas, asegurándoles mayores posibilidades de desarrollo, al mismo tiempo que de permanencia en el sistema educativo.

Al adentrarnos en el análisis de estos resultados, si bien es cierto que el factor socioeconómico sigue siendo el predictor más potente, pues la variabilidad de estos logros guarda una relación directa con el nivel socioeconómico, como era de esperar, se podrá observar que escuelas situadas en el quintil 1, de mayor privación económica, sus estudiantes alcanzan logros iguales o superiores a lo esperado respecto con otros quintiles.

Resultados por quintiles
A partir del cuestionario de información sobre las familias se construyeron cinco quintiles socioeconómicos, siendo el quintil 1 el más pobre o de menores ingresos y el quintil 5 el más rico o el de mayores ingresos.

Al considerar la unidad escolar, es decir, los centros educativos, resulta interesante el comportamiento de estos datos.

Evaluación diagnóstica de tercer grado de primaria:
La tabla y gráfico que siguen a continuación, muestran el número y porcentaje de centros cuyos promedios, en la evaluación diagnóstica de tercero, se colocan por encima de 400 puntos. En total 405 centros educativos cumplen con este criterio. La distribución de los centros educativos por quintil es como sigue:

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Como se aprecia en términos relativos, la distribución de los centros educativos con resultados promedios igual o superior a 400 puntos por quintiles es ligeramente desigual (con la excepción de los quintiles 2 y 3), con un rango total de 10.12 que va del 16.30% del quintil 5 a 26.42% para el quintil 4.

Llama la atención que, en términos relativos, el quintil 1 con los centros más pobres presenta un porcentaje mayor que el del quintil 5, con una diferencia a favor del primero de 1.48%.

El diagrama que sigue, conocido como gráfico de caja-bigotes, es una representación del comportamiento de los tres cuartiles, así como los valores mínimo y máximo de los datos, e incluso, los valores atípicos representados por puntos o bolitas. Al mismo tiempo muestra otras dos características interesantes, como son la dispersión y la simetría, es decir, que tan parecidos o no son los resultados del grupo de estudiantes de estos centros educativos respecto a la media. Mientras el primer cuartil representa el 25% de los valores de la distribución; el segundo cuartil, representa los valores centrales de la distribución, correspondiendo con la mediana de dicha distribución; y, finalmente, el tercer cuartil se corresponde con aquellos valores que sobrepasan el 75% de los valores de la distribución. Las líneas hacia arriba y abajo fuera de cada caja, son conocidos como bigotes. La menor o mayor prolongación de ésta línea, nos hace entender el grado de concentración o dispersión de los datos. Como lo decíamos anteriormente, los casos que sobrepasan estos límites, son marcados e identificados individualmente con bolitas.

Como se aprecia, un grupo de centros educativos del quintil 1 presenta resultados que pueden ser considerados como muy positivos. Su mediana o promedio del quintil, se coloca por encima de los quintiles 2 y 3, ligeramente cercana a la del quintil 4, y por debajo del quintil 5.

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Por otra parte, el cuartil superior que representa el 75% de los valores de la distribución, es ligeramente superior (un número mayor de calificaciones de estudiantes) en el quintil 1 con respecto a los demás quintiles, con excepción del quintil 5. En cambio, los valores extremos, representados por el «bigote», es mayor en el caso del quintil 1 respecto al quintil 5.

Aunque en sentido general se acepta que el estatus socioeconómico es un factor que pesa en los logros de aprendizaje, sin embargo, estos datos muestran que hay centros «atípicos» que se constituyen en la excepción, pues siendo del quintil más pobres sus resultados, o son iguales o son superiores a los quintiles que están por encima de ellos.
Dicho de otra manera, hay estudiantes del quintil 1 cuyos logros de aprendizaje son iguales o superiores a los de estudiantes del quintil 5. Éste es un dato importante. Es necesario conocer de las características de dichos estudiantes, como también de los perfiles de la gestión institucional y pedagógica que se desarrollan en dichas escuelas, o de cualquier otro factor que pueda explicar el comportamiento de estos datos.
Este mismo comportamiento, con algunas variaciones, se observan en los resultados de Lecto-escritura de tercer grado.

Como se observa en la tabla que sigue, la diferencia porcentual entre los quintiles 1 y 5 es de 1.08%, a favor del quintil 1. Es decir, se sigue manteniendo en la lecto-escritura un comportamiento similar al de matemática. Por otra parte, es curiosa la distribución porcentual entre todos los quintiles, cuyas diferencias no son tan notables.

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Una reflexión necesaria:
Los datos presentados se corresponden con los logros de aprendizaje de los estudiantes del tercero de primaria en la evaluación diagnóstica realizada en las áreas de matemática y lecto-escritura en el 2017. Estaríamos hablando de estudiantes que, hasta ese momento, su experiencia escolar, se circunscribe a los tres primeros años de sus escuelas. Cabría preguntarse si dicho comportamiento se sostiene en los siguientes años y/o si los maestros del segundo ciclo de primaria dan continuidad a los esfuerzos desarrollados por los del primer ciclo.

Como la evaluación diagnóstica de sexto grado de primaria se realizó al año siguiente (2018), es pertinente preguntarse si los estudiantes de esas mismas escuelas muestran logros parecidos relacionados con sus propias características, así como a la de la gestión de su personal docente, y de ese modo contar con una mayor certeza acerca de los resultados en tercero de primaria, obtenidos en la diagnóstica de ese mismo grado en el 2017.

Características de las escuelas:
En esta evaluación diagnóstica de tercero de primaria, hay 21 escuelas públicas del quintil 1 cuyos resultados fueron superiores a los del quintil 5. Todas son del sector rural: 13, del sector rural propiamente, 7 rural aislada, y 1 rural turística. Al considerar la tanda: 13 son de Jornada Extendida; 4 matutina, y 4 matutina-vespertina.
Las escuelas son las siguientes: Santa Elena (15) de Regional de Barahona; Prof. Alejandro Lara (Los Memisos), Los Yareyes, Benjamín Contreras (La Cana), Ramón Alcántara (Tocino de Joca), San José, Río Arriba del Sur de la Regional de San Juan de la Maguana; Las Lagunas de la Regional de Azua; Alejandrina Ramírez Guzmán Calderón y Santana de la Regional de San Cristóbal; Alto Grande y Ojo de Agua de la Vega; La Ceiba y El Jobito de San Francisco de Macorís; Simón Bolivar (Los Naranjos) de Santiago de los Caballeros; Sixto Morel Rodríguez (Las Manaclas) de Puerto Plata; Trinitaria de Montecristi; Alto de Naranjo de Cotuí y Sor Juana Inés de la Cruz (El Botao), Prof. Octavio Vásquez González (Los Guineos) y Heriberto Rodríguez (El Maniel) de la Regional de Monte Plata.

Evaluación diagnóstica de sexto grado:
Los resultados, para el caso de sexto de primaria en matemática cambian ligeramente en favor del quintil 5, con una diferencia porcentual a su favor de 6.29%. (Tabla que sigue).

Dos cosas llaman la atención al observar el gráfico que sigue a continuación, por un lado, se produce un mayor achatamiento de los resultados en los quintiles 2, 3 y 4 alrededor de la mediana, al mismo tiempo que se observan en todos los quintiles centros educativos con valores extremos, por encima de los 400 puntos.

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En esta evaluación de la matemática el porcentaje de diferencia entre las medianas de los quintiles 1 y 5 es ligeramente mayor (6.29%) para éste último (ver tabla siguiente). Obsérvese que ningún centro educativo del quintil 3 presenta promedios por encima de 400 puntos.

Por otra parte, la distancia se acrecienta entre el quintil 5 respecto a los anteriores, presentando una mediana muy por encima de éstos. Es decir, las oportunidades que ofrece dicho quintil ahonda la brecha. Esto reafirma lo que hemos planteado en muchas ocasiones: «No hay peor situación que un niño o una niña pobre estudie en una escuela pobremente gestionada», pues su realidad de pobreza puede crecer no matemática, sino geométricamente.

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Por otro lado, y con la excepción del quintil 3, siguen apareciendo centros con valores atípicos por encima de los 400 puntos.

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En el caso de 6º de primaria hay 48 centros educativos del quintil 1 con promedios superiores a los del quintil 5. De estos, solo un (1) centro es de zona urbana, el resto 27 de la zona rural; 19 de la zona rural aislada y uno (1) rural turística.

Estos centros educativos por regional son los siguientes: Regional de Barahona un centro, El Guayuyal; San Juan de la Maguana once (11) centros: Prof. Napoleón Mora (Las Cañitas), Río Arriba del Sur, Prof. Octavio Ramírez Duval (Guayabal), Alfonso Agustín Bordas (Arroyo Grande), Evaristo Linares Santana, Enealio de la Rosa Cuello (Chalona), Las Carreras, Loma del Yaque, El Dajao, La Jagua y Catana Matías; Azua tres (3) centros: Los Ladrillos, Las Lagunas y Cañada Grande; San Cristóbal siete (7) centros; Los Naranjos, Alejandrina Ramírez Guzmán Calderon, Aura Estela Núñez, Monteada Nueva, El Limón, Francisco Florentino Duvergé y Sonia Altagracia Peña; San Pedro de Macorís, dos (2) centros: La Parcela y Fundación Comunitaria Juvenil; La Vega cuatro (4) Centros: Cayetanos, Alto Grande, Los Limoncitos y Ojo de Agua; San Francisco de Macorís tres (3) centros: La Ceiba, El Atravesado y el Jobito; Santiago un (1) centro: Simón Bolivar (Los Naranjos); Puerto Plata siete (7) centros: José Apolinar Núñez (La Vereda), Pescado Bobo Abajo, Albertino Cabrera Arias (Quita Sueño), El Toro, Arca de Noe, Sixto Morel Rodríguez (Las Manaclas) y La Cabirma; Monte Cristi dos (2) centros: Sabana Barón y Trinitaria; Nagua dos (2) centros: Alfredo Gonzáles (Pozo Amarillo) y George Dickson Williams (Loma Atravezada); Cotuí un (1) centro: Alto de Naranjo; Monte Plata cuatro (4) centros: Prof. Octavio Vásquez González (Los Guineos), Sor Juana Inés de la Cruz (El Botao), Mauricio Báez (Pie de la Loma) y Ernesto Vásquez Batista (Las Cañas).

Quizás lo más relevante de este tema es saber que hay trece (13) centros que coinciden en matemática y lectura, tanto en 3º como 6º de primaria, con altos niveles de logros, y estos son: Río Arriba (San Juan de la Maguana); Las Lagunas (Azua); Alejandrina Ramírez Guzmán Calderon (San Cristóbal); Ojo de Agua y Alto Grande (La Vega); La Ceiba y El Jobito (San Francisco de Macorís); Simón Bolivar – Los Naranjos (Santiago); Sixto Morel Rodríguez – Las Manaclas (Puerto Plata); Trinitaria (Monte Cristi); Alto del Naranjo (Cotuí), y Sor Juana Inés de la Cruz – El Botao y Prof. Octavio Vásquez González – Los Guineos (Monte Plata).

Reflexionando a partir de los resultados:
Tanto para el caso de 3º como de 6º, si se observan los gráficos se pudiera afirmar un nivel de dispersión relativamente alto en los cinco quintiles y en las asignaturas consideradas. En el quintil 1 de tercero se aprecia una mayor dispersión; esto cambia en el caso de sexto en que la dispersión del quintil 5 se hace más amplia, sobre todo en matemática. Otro aspecto curioso es el achatamiento de la caja en tercero, significativamente mayor en los quintiles 2, 3 y 4, sobre todo en sexto de matemática, que en esta última asignatura los valores dispersos, hacia arriba o abajo en los quintiles señalados, tiene un comportamiento particular. De otra manera, el número de estudiantes que se sitúan cerca del valor medio, es relativamente menor que en los quintiles 1 y 5.

Tome en cuenta que mientras mayor es la dispersión, menor es la igualdad y, por supuesto, mayor inequidad. De acuerdo a la Política 9 de Plan Decenal de Educación, es necesario discriminar positivamente en aquellos estudiantes de zonas más vulnerable, que en nuestro caso significa, mayor pobreza.

Un aspecto interesante, es el peso del factor socioeconómico cuando se trata de la lecto-escritura, y que se aprecia en sexto grado, donde la mediana y los valores a su alrededor, se separan de manera significativa del resto. Se pudiera afirmar la hipótesis de que el dominio de la lecto-escritura es un factor clave que profundiza la distancia entre los centros educativos y, por tanto, entre los mismos estudiantes.

Pongamos atención con lo que sigue a continuación:
Un dato relevante, que se mantiene en ambas asignaturas por igual, tanto para tercero como sexto grados, es el porcentaje de centros del quintil1 (tercero) y quintil 2 (sexto) por encima del promedio del quintil5. Mientras que para tercero dicho porcentaje es del 20.2%, para sexto grado de primaria es de 16.2%. Ver los gráficos que siguen:

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Estos resultados confirman que sin bien los factores socioeconómicos son muy importantes a la hora de predecir logros de aprendizaje, sin embargo, una política bien ejecutada y que asegure una educación de calidad en los sectores más empobrecidos, puede hacer la diferencia.

Dos cuestiones para finalizar esta primera parte:
1) Es importante continuar los esfuerzos por mejorar la alfabetización en lecto-escritura y matemática en los primeros grados, lo que supone, entre otras cosas, mayor acompañamiento y formación continua de los maestros, como el diseño y desarrollo de innovaciones efectivas para alcanzar dichos propósitos. Este proceso debe ser acompañado por un proceso de evaluación continua para fines de verificar avances, al mismo tiempo que ofrecer retroalimentación continua para los ajustes necesarios en los programas de intervención. No basta con que se lleven a cabo, es necesario valorar en qué medida se están alcanzando los objetivos.

2) Pienso, sin embargo, que la escuela debe ser re-pensada completamente. En un mundo como el de hoy, donde el conocimiento es público y al acceso de todos, los roles de maestro y alumno deben cambiar radicalmente. La escuela no puede continuar organizada en función de la pizarra y el accionar del maestro o la maestra, mientras los alumnos son reducidos a meros espectadores. No se puede continuar con el esquema que presupone uno que sabe y otro que aprende. O quizás más bien: un sujeto «que hace como que enseñanza» y otro sujeto «que hace como que aprende». Recordemos aquellas pistas y recomendaciones que nos hacía Jacques Delors en su libro «La educación encierra un tesoro», y que les llamó los cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser. Se trata de organizar una escuela para que genere procesos que ofrezcan mayores oportunidades para el aprendizaje y que puedan, al mismo tiempo y, simultáneamente, generar mayores capacidades como institución de aprender. La escuela como comunidad de aprendizaje. Niños de escuelas pobres que aprenden, a pesar de sus condiciones de pobreza, abre las puertas para la reflexión profunda sobre el tema.

Algunas reflexiones finales:
1. Resulta incuestionable que, de los factores considerados para explicar los resultados de estas evaluaciones, el nivel socioeconómico es el que tiene mayor peso, tanto en Tercero como en Sexto de Primaria. La tabla que sigue muestra los promedios por quintiles y se verifica su aumento gradual del quintil1 al quintil5, en ambos grados y en todas las asignaturas.

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2. Sin embargo, hay un número relativamente apreciable de centros educativos del quintil 1, tanto en Tercero como en Sexto de Primaria, cuyas calificaciones son iguales o superiores a las del quintil 5. En Lecto-escritura estos números son: 374 y 106 centros de tercero y sexto de primaria respectivamente. En matemática, 453 y 218 para tercero y sexto. Ahora bien, hay 21 centros educativos que en Lecto-escritura coinciden en su posición en ambas evaluaciones diagnósticas; para el caso de matemática, el número de centros coincidentes son 48.

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La mayoría de los centros educativos, que en ambas evaluaciones coinciden por sus altos logros en Lecto-escritura, están en la zona rural (61.9%), le siguen los de la zona rural aislada (33.3%). Detalle tabla que sigue:

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En su gran mayoría (61.9%) estos centros están bajo la modalidad de jornada extendida. Ver tabla que sigue:

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Los datos, para el caso de la Matemática, son como siguen:

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3. Un aspecto muy concreto que llama la atención en las referidas evaluaciones analizadas, es el relativo a la sobre-edad. Hay quienes plantean que dicho fenómeno debería tomarse como una oportunidad de poder desarrollar procesos interactivos en las aulas, de tal manera que estas diferencias contribuyan con el proceso de aprendizaje en general. Al ver los resultados se abren, sin embargo, muchas interrogantes al respecto, pues éste fenómeno se asocia directamente con el «abandono» o «exclusión» de estudiantes. Veamos estos resultados.

Como se puede observar, al considerar los resultados de tercero de primaria para ambas áreas evaluadas según los niveles de desempeño y grupos de edad, es evidente el peso que dicho factor tiene en el proceso de aprendizaje.

En sentido general, los porcentajes referidos al nivel elemental destacan en ambas áreas, lo que resulta interesante es apreciar las diferencias cuando al considerar éste factor: para lecto-escritura es una diferencia de 19.1%, mientras que para la matemática es de 15.9%. Estas diferencias se aprecian de la misma manera en los otros niveles de desempeño.

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Al considerar el sexto grado, las diferencias en los resultados en el nivel elemental son importantes: 16.8% (Lengua Española); 16-4% (Matemática); 18.2% (Ciencias Sociales) y 16.4% (Ciencias de la Naturaleza). La sobre-edad en el nivel primario se asocia principalmente a la repetición.

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Concluyo, por el momento, señalando lo siguiente: estos resultados nos plantean los grandes retos que afronta la educación dominicana, particularmente el relativo a cuestiones de justicia y equidad. Es necesario que los centros situados en las mayores condiciones de vulnerabilidad, sean atendidos de manera prioritaria y con el mayor nivel de compromiso por la justicia y la equidad. Ésa sería una inversión de alto retorno y beneficio social. El mejor ejemplo lo constituyen esos centros que, a pesar de sus condiciones de pobreza, obtienen altos logros. A lo mejor no son docentes de excelencia, pero no cabe dudas de que son maestros que hacen la diferencia, y que sus estudiantes pobres encuentran en ellos oportunidades para aprender y desarrollarse.

De ser así, es importante estudiar la gestión, tanto institucional como pedagógica, a fin de identificar aquellas características que pueden estar haciendo la diferencia.