Reflexionando a propósito de El Informe McKinsey: ¿Qué hacen los mejores sistemas educativos?

Informe McKinsey

El tema de la educación de calidad es la excusa para muchas reuniones, encuentros, y discursos, sobre todo. Son muchos los foros  nacionales e  internacionales que han tenido como tema principal la calidad de la educación. En ocasiones he llegado a pensar, que es la manera de justificar miles de cosas, que sólo miran pero no hacen, lo que es básico –obvio- para poder desarrollar una educación de calidad, es decir, que todos los y las estudiantes aprendan.

El Informe McKinsey nos proporciona muchos elementos importantes para tomar serias decisiones, además de señalar cuestiones que son obvias, pero que de manera definitiva, no son las que hacemos, aunque decimos que son importantes.

Algunas cuestiones interesantes:

  1. Incrementar el gasto no genera necesariamente mejor calidad, en el caso de algunos países OCDE, a pesar de la inversión los resultados medidos por los logros de los estudiantes en PISA se estancaron. Tal es el caso de Reino Unido, Bélgica, Alemania, Francia entre otros. (Sólo que esto no justifica la baja inversión).
  2. La mera reducción de la proporción entre profesores y alumnos no mejora automáticamente los resultados.
  3. La educación de calidad, ante la brecha socioeconómica y cultural, pone la diferencia.
  4. La cultura no es determinante.
  5. La calidad consistente de la enseñanza es el factor más determinante en el rendimiento escolar.

El Informe, de la autoría de Mona Mourshed, Chinezi Chijioke y Michael Barber, señala tres factores fundamentales, que son las cosas que hacen los países con los más altos logros en la PISA 2003.

1.      Primer Factor: “atraer a los mejores estudiantes para que se formen como docentes”:

Un docente de calidad, tiene una formación básica (primaria y secundaria) de calidad. La universidad no enseña a leer, como tampoco a comprender y analizar. Esas competencias se desarrollan durante la formación básica. La universidad quizás podría cualificar esas competencias, pero desarrollarlas de manera completa desde sus inicios, es una tarea algo difícil. Los estudios universitarios presuponen que dichas competencias están desarrolladas.

Si queremos maestros de calidad, necesitamos atraer hacia la carrera docente a los mejores estudiantes que salen del nivel medio. Si ellos son los que tienen la función de formar a los ciudadanos y ciudadanas de un país, deben no sólo ser los mejores, sino que su función debe ser la más valorada en dicho país. Eso es lo que hacen los países con mayores y mejores desempeños. Esos países seleccionan de manera rigurosa a quienes deberán cumplir la función docente. ¿Cómo pretender que un maestro con un bajo nivel de formación y de dominio de la lengua, pueda lograr que sus estudiantes desarrollen al máximo sus competencias y aprendan? Tal pretensión es una gran falacia. “Nadie enseña lo que no sabe o para lo que no está formado”. Si queremos ciudadanas y ciudadanos competentes, analíticos, creativos, críticos, no podemos depositar dicha tarea en quienes no tienen esas mismas competencias.

 ¿Quiénes estudian la carrera docente en nuestro país? En un alto porcentaje, aquellos que no tienen competencias para estudiar algunas de las ingenierías, medicina u otra carrera donde los niveles de exigencias son altos.

 En un informe presentado por el Departamento de Pedagogía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, la mayoría de los estudiantes inscritos en sus diferentes carreras apenas alcanzaba un nivel de lectura de un estudiantes de 6º del Nivel Básico. Lo que es también muy preocupante, es que un número importante de estos estudiantes terminan graduándose y obteniendo un título de licenciado en alguna de las especialidades docentes.

 Si queremos realmente una educación de calidad, y pretendemos alcanzar tal propósito, vamos a tener que empezar por transformar radicalmente la imagen social del maestro, ofreciendo un salario y condiciones de trabajo, que sean atractivos para que  los mejores se interesen en el magisterio. Al mismo tiempo, desarrollar de manera seria la carrera docente, posibilitando que los mejores avancen y se desarrollen, al mismo tiempo que aquellos que no tienen las competencias puedan ser reubicados en otras responsabilidades, o en el peor de los casos, cancelados.

 Asumir tal proceso implica, por un lado, una sólida concertación social de un plan de desarrollo magisterial, al mismo tiempo que la erradicación del clientelismo político. Los intereses educativos son cuestiones de estado y de nación.

  2.      Segundo Factor: “poner la mayor atención en la formación inicial de los docentes”:

 Al mismo tiempo que se atraiga al mejor a la carrera docente, dicha formación de ser reestructurada de manera radical, y con ella, los propios departamentos responsables de la formación de maestros. El formador del formador debe ser una persona altamente competente. El mal debe ser atacado desde su raíz. El cuerpo docente universitario debe ser un personal de altas competencias científicas y pedagógicas. La propia oferta curricular debe ser asegurar los propósitos de formar maestros y docentes de calidad.

 Los países con los más altos logros han mejorado la oferta de la formación inicial y en servicio (acompañamiento), al mismo tiempo que estimulan la revisión y la evaluación permanente de la práctica docente. En esta perspectiva, la formación del magisterio debe verse como un proceso continuo, que va mejorando y actualizando de manera sistemática las competencias que ese personal debe exhibir en práctica educativa.

 Debe fomentarse de manera permanente en el maestro la innovación y la creatividad educativa, a fin de erradicar el anquilosamiento, la repetición continua y sin sentido de prácticas de aulas aburridas y desmotivadoras.

 Todo este proceso será posible cuando el plan de formación de los maestros y docentes mantenga la continuidad de la formación inicial en la universidad, con el acompañamiento continuo de la práctica docente en el aula.

  3.      Tercer Factor: “desarrollar un sistema de aseguramiento de la calidad”:

 Este tercer factor supone un proceso continuo de supervisión, acompañamiento y evaluación de los maestros y docentes en el aula y la escuela. En los países destacados hay estándares claros de lo que un maestro y docente de calidad debe “saber” y “debe saber hacer”. Sobre la base de esos estándares se organizan los procesos antes mencionados, al mismo tiempo que se especifican las decisiones que deberán ser tomadas en caso de encontrar una práctica educativa alejada de lo esperado. Esto supone una perspectiva de rendición de cuentas, en la cual se deben especificar de manera clara las consecuencias de una buena o mala práctica educativa. No puede seguir fomentándose la cultura de que los cargos y las funciones educativas son “eternas”, independientemente de cuales sean las características de la gestión.

 El Informe McKinsey debe ser la ocasión para contestar algunas preguntas: ¿Qué es lo que todavía no hemos hecho en materia educativa para desarrollar una escuela y un maestro y docente de calidad? ¿Qué estamos haciendo mal y que debemos erradicar cuanto antes? ¿Cuáles son aquellas políticas y prácticas que son “buenas” para que se descontinúan?

 En fin, se trata de repensar la educación para empezar a hacer lo que debe hacerse. Se trata de “transformar la gestión para transformar la escuela”.

Los retos de la psicologia en el mundo de la información

Es para mí un gran honor, dirigirme a ustedes esta tarde en el marco de la celebración de este 1er. Congreso Iberoamericano de Psicología, que nos aparta momentáneamente del bullicio de la ciudad, para invitarnos a la reflexión sobre las cosas que hacemos y pensamos dentro de lo que para muchos de nosotros se ha constituido en una pasión: la Psicología. Y esta vez me concentraré en ella de manera singular, no plural. Pienso que el tema que nos ocupa desborda cualquier perspectiva, enfoque o paradigma de la misma. Así fuere que mirara desde el prisma del Psicoanálisis, o de la psicología conductual, cognitiva, dialéctica, humanista o fenomenológica, la psicología, hoy día tiene ante sí una sociedad radicalmente diferente a la enfrentada hasta hoy, y por supuesto, unos seres humanos que viven dicha realidad también de una manera diferente.

 Quiero iniciar mi ponencia, con lo que expresó José Joaquín Bruner en su trabajo “Educación: escenarios de futuro”, artículo publicado por el PREAL (Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe):

             “Sabemos que hacia el año 2025 la población mun­dial será de alrededor de 8.5 mil millones de perso­nas, una cantidad casi 50% superior a la que hoy habita la tierra. ¿Integraremos una única aldea glo­bal democrática, caracterizada por relaciones pacífi­cas entre las distintas culturas o, por el contrario, vi­viremos en una suerte de apartheid global, atrinche­rados tras los dioses y valores de nuestras propias e impenetrables civilizaciones?  Los desheredados de la tierra -alrededor de 1.300 millones de personas que viven con menos de un dólar diario -¿habrán aumentado como algunos prevén, se mantendrán o el mundo habrá superado la indigencia? ¿Qué posi­bilidades tendrán las personas de encontrar trabajo especialmente en la parte del mundo en vías de de­sarrollo, si se piensa que sólo en virtud del creci­miento demográfico deberían crearse anualmente 40 millones de puestos de trabajo de aquí al año 2025 en los países de ingresos medianos y bajos? Siete u ocho de cada diez personas trabajarán en el sector servicios, en actividades y oficinas cuya fisonomía habrá cambiado al punto de volverse irreconocibles para los ojos de hoy  ¿Y cuántas horas trabajará la gente? Hace 100 años, las personas que vivían en los países hoy desarrollados laboraban en promedio 2,770 horas anuales; en la actualidad esa cifra es de alrededor de 1,700 horas. Según una previsión, hacia el año 2010 en Noruega se trabajará 1,300 horas al año. Lo anterior significa que continuarán aumen­tando las horas disponibles para otras actividades. Por de pronto, ya en Gran Bretaña estas se han incrementado durante la vida de una persona, en pro­medio, de ll8 mil en l850 a 287 mil en l98l.  ¿De cuánto tiempo dispondrán las próximas generacio­nes para aprender y educarse, para el esparcimiento y para viajar? Si pensamos que alrededor del año 2000, mil millones de personas usarán Intemet, para entonces o un poco después, ¿cuánta gente trabajará en su casa, leerá libros sin páginas y tendrá por prin­cipal mercado las autopistas de la información glo­bal?

             Asimismo, sabemos que la vida urbana será más intensa y aglomerada; sólo en los países en desarro­llo 4,5 mil millones de personas vivirán en ciudades para el año 2025. De estas, 17 serán mega-ciudades, cada una con más de 11 millones de habitantes. La gente tendrá que convivir en las calles –no se sabe si armada hasta los dientes o no- y respirar el aire que aún se pueda respirar, si acaso el uso de combus­tibles fósiles vuelve a quintuplicarse como ha ocu­rrido a partir de 1950. A su turno, el crecimiento de la población en las ciudades y sus márgenes, las modificaciones del medio ambiente, el incremento generalizado de la esperanza de vida y la resistencia en aumento de los gérmenes que ahora, además, se desplazan a la velocidad de los aviones incidirán en la salud de las personas. Aparecerán nuevas enfer­medades y formas de tratarlas.  ¿Ofrecerán la biotecnología y la ingeniería genética una solución, considerando que ya en los próximos años una de cada cuatro drogas será genéticamente producida y que el proyecto del genoma humano abre la posibili­dad de multiplicar por 10 a 25 veces los actuales «blancos genéticos» (gene targets) aptos para la me­dicación?

             En breve, durante los próximos 25 años surgirán escenarios que apenas podremos reconocer… Un horizonte inesperado y sorprendente.” 

 Las palabras de Bruner nos proporcionan solo las pinceladas de un mundo que está por venir, y que en cierto modo ya tenemos por delante, de una nueva sociedad que parecería sería irreconocible por nosotros mismos. Un mundo en que la virtualidad se hará y se hace, parte real y  permanente de nuestra cotidianidad. En que la ciencia ficción de Isaac Asimov se hace realidad. Un mundo informatizado, automatizado. Un mundo en que la robótica dejaría ser solo tema de cine o muñequitos, convirtiéndose en parte de nuestra realidad inmediata en el hogar, en el trabajo, en las calles. Un mundo que parecería que la tecnología desplazaría a la ‘naturaleza’ de la escena humana, imponiendo “un nuevo estilo ecológico”.

 Estaríamos ante un mundo que cambiará gran parte de los escenarios en que se desenvuelve la vida cotidiana de los seres humanos. Ya hoy, somos testigos de la diversidad de espacios de socialización en que nuestros niños y niñas, nuestros jóvenes y nosotros mismos, nos desenvolvemos. Espacios estos que se colocan al mismo tiempo en cualquier parte del mundo (espacio virtual, realidad virtual), traspasando idiomas y culturas, valores y estilos de vida.

 Lo real de este mundo, su evidencia tangible en la cotidianidad de cada uno de nosotros, se hace presente a través de nuestros propios hijos e hijas, o en algunos casos hermanos/as menores, incluso de nosotros mismos, que vivimos inmersos en la cultura de la informática, del internet  o incluso de la robótica. Que el lenguaje binario de las computadoras, para esos niños y jóvenes, parecen ser cosa de juegos, que el puntero de un mouse no se le pierde en cualquier lugar de la pantalla de una computadora, como en ocasiones nos ocurre a algunos de quienes estamos aquí presentes, y que ya pasamos de cierta edad.

 Así mismo, el gran salto dado por los medios de comunicación en los últimos años, y todas las nuevas simbologías de significaciones que la red de la informática han ido originando, tan sólo son el preámbulo de esa “nueva sociedad”, la llamada “sociedad de la información”.

 Por otra parte, Manuel Castells (2002) nos alerta sobre la importancia de lo que está ocurriendo hoy en el mundo de la tecnología y del internet, y su impacto en la vida cotidiana.  A este respecto señala lo siguiente:

 Un aspecto esencial de las nuevas tecnologías de la Información, es su estructura de relaciones de red, que generan efectos de integración e interconexión, lo cual permite un mayor número de personas y lugares interconectados, produciendo a su vez mayores flujos de información.

 Para él, el “Internet no es una energía más; es realmente el equivalente a lo que fue primeramente la máquina de vapor y luego el motor eléctrico en el conjunto de la revolución industrial”.[1]

 El Internet, por ejemplo, representa una malla de redes que combinan oportunidades de negocios, servicios, entretenimiento, medios de enseñanza, aprendizaje y funciones bancarias, entre otras, que estarían impactando y transformando la vida del hogar, la educación, el comercio, los servicios de salud y hasta la vida del Estado y la política.

 Para Manuel Castells[2] “las redes constituyen la nueva morfología social de nuestras sociedades y modifican la operación y los resultados de los procesos de producción, experiencia, poder y cultura”.

 Sin embargo, de acuerdo al parecer de Bruner, la red estaría lejos de ser inclusiva y ofrecer iguales oportunidades de acceso a diferentes sociedades, sino que reproduce, por el contrario, desigualdades de infraestructura, tecnologías, conocimiento y poder, prevalecientes a nivel mundial. Más del 90% de las personas conectadas a Internet, viven en los llamados países desarrollados.

 Por otra parte, es la emergente Sociedad de la Información, con sus contradicciones y brechas a nivel global, la que proporciona el entorno donde se han de desarrollar los nuevos escenarios donde se producirán los procesos de los aprendizajes de las nuevas generaciones.

 Según el punto de vista de Bruner, la utilización de este nuevo potencial tecnológico estaría produciendo profundas mutaciones socioculturales.  La revolución tecnológica convierte a los procesos simbólicos en parte importante de las fuerzas productivas de la sociedad, constituyendo el cambio tecnológico, y el capital humano factores decisivos en el crecimiento económico y la competitividad. Y es que el núcleo de la gran revolución científica y tecnológica de hoy lo constituye el conocimiento. No se trata de la tecnología en sí misma, ni mucho menos en los productos tecnológicos, sino más bien en el conocimiento que hace posible estos desarrollos.

 Por ejemplo: sabían ustedes que actualmente se ha desarrollado en el Instituto Max Planck, en Alemania, un neurochip, que integra células nerviosas de un caracol (Lymaea stagnalis) en un microchip de silicio.

En la micrografía se aprecia una neurosa –en naranja- integrada a un chip. Los transistores del dispositivo excitan la célula que entonces envía la señal a las otras neuronas.

 Las aplicaciones que se vislumbran para esta tecnología, es su implante que funcionará como neuroprótesis capaz de sustituir las funciones del tejido dañado del sistema nervioso.  Algunos le llaman “la computadora de ADN”.  Tomemos en consideración lo que estos significa: un centímetro cúbico de ADN (ácido desoxirrebonucleico) contiene más información que un billón de discos compactos. 

 Es decir, estamos en un mundo donde el conocimiento se constituye en la herramienta fundamental del desarrollo. Hoy los esquemas de dominio que jugaron un papel fundamental en los años 60 y 70: desarrollo – subesarrollo; centro – periferia están dando paso a una nuevas complejidades políticas, económicas, sociales y culturales. Esta realidad está marcando serias brechas, no solo entre los países, ya de por sí abismales, sino incluso entre las mismas generaciones dentro de un mismo país. Es la brecha digital.

 De esta forma los procesos culturales  entran en el ámbito del comercio y del mercado. El desarrollo del capital humano, se constituye en el propósito fundamental de esta nueva sociedad.  Las nuevas tecnologías, además proporcionan la reingeniería de las organizaciones, desde empresas hasta los gobiernos, en procura de adaptarse a una emergente sociedad de la información.

Inmersos en este mundo, caeríamos en un gravísimo error si partiéramos del supuesto que de que éste mundo no nos afecta, de que estamos exento de sus inoculaciones, que nuestra manera de ver la vida, de comprenderla y actuar en ella, sigue solo los patrones incorporados en nuestra niñez; supondríamos que “…lo exterior puede experimentar transformaciones profundas, sin que tales transformaciones se reflejen y repercutan profundamente en lo interior” (pag. 21: La Psicología y el hombre de hoy. Luis Pinillos). O dicho de otro modo: “…sería ilusorio suponer que los cambios ecológicos provocados incesantemente por la técnica no afecten las estructuras comportamentales de los organismos que a ellos han de adaptarse”. (idem).

 No podemos negar, que las grandes transformaciones que nuestro mundo está experimentando, repercuten y seguirán repercutiendo de manera sensible en toda nuestra vida, cambiando y modificando no solo nuestra forma de ver y entender el mundo, sino transformando nuestra propia acción en él, nuestras subjetividades: la manera como sentimos, como vivenciamos interiormente las cosas.

Y es que todas estas grandes transformaciones de revolución tecnológica y desarrollo del conocimiento científico que se vienen desarrollando, han ido convirtiendo como esenciales incluso a las fuerzas  productivas sociales, los procesos simbólicos.  Es decir, los elementos con los cuales le damos significación al mundo que nos rodea, y que guían nuestra acción consciente. Ninguna sociedad parece estar exenta de tal realidad. 

 Desde ese sentido incluso, y enmarcados dentro de la Teoría del Capital Humano de Schultz,  hoy la educación – por ejemplo –  se reconceptualiza como una variable independiente del desarrollo económico y la productividad.  De ahí el auge de dicha teoría y la importancia creciente, que los organismos financieros internacionales otorgan, a la educación.  Y es que hoy, la economía mundial, parece descansar en la utilización del conocimiento. “Se reconoce ahora al conocimiento como la fuerza que conduce la productividad y el crecimiento económico, lo cual lleva a replantear el rol de la información, la tecnología y el aprendizaje para el desempeño económico”. (Bruner, pag. 16).

 Y por supuesto, también las formas de producir y utilizar los conocimientos, cambian. De ahí que la educación haya sido conmovida por las nuevas teorías del desarrollo cognitivo, planteando la necesidad de desarrollar, como propósito principal, las capacidades y destrezas cognitivas de los seres humanos, Y es que incluso, “la productividad del conocimiento va a ser, cada vez más, el factor determinante en la posición competitiva de un país, una industria, una compañía”. (Peter Drucker, 1993. La sociedad post capitalista, Edit. Norma).

 La producción de conocimientos en red y las interconexiones sin tiempo ni espacio que se establecen entre los analistas simbólicos, serán un rasgo central de la sociedad de la información (Realidad virtual).  De esta forma la globalización, la interconectividad y la multiplicación de flujos de ideas, información, experiencias, personas, productos y servicios, conducirán a una reorganización de las actividades del conocimiento.

 Según Castells, las redes crean una nueva organización social para las actividades del conocimiento, basadas en la innovación, la descentralización y la globalización, adaptándose a un nuevo entorno y a una nueva cultura, donde el tiempo y el espacio comienzan a cobrar una nueva dimensión.

  Se trata de una nueva cultura, que está creando una nueva manera de pensar y hacer las cosas; de razonar y sentir. Una nueva manera de comportarnos. Una nueva manera de vivenciar la realidad misma. 

 Para Castells, «la dimensión cultural, es decir, el sistema de valores, creencias y formas de construir mentalmente una sociedad, es decisiva en la producción y las formas de Internet…” e “Internet no es solamente ni principalmente una tecnología, sino que es una producción cultural”.  Y esta creando una nueva cultura de la comunicación y del conocimiento, y por tanto, una nueva manera de relacionarse los seres humanos.

 Pero, aún desde un punto de vista estrictamente biológico, la vida ha cambiado. Toda la acción del desarrollo industrial y tecnológico ha ido modificando sustancialmente nuestro entorno. ¿Pero cuáles modificaciones estarán en proceso de ejecución en nuestro propio organismo, con la invasión de químicos que diariamente ingerimos en nuestras comidas, los que absorbemos en el aire contaminado o en los cócteles variados que empleamos para tratar nuestros males, o para pretender incluso reafirmar nuestras “supuestas potencialidades”? Hoy, más que nunca, reconocemos los límites de las posibilidades de sobre-vivencia que tiene la especie humana, dentro de ciertos límites ecológicos.

Por otra parte, y a partir de las aplicaciones de éste impresionante desarrollo tecnológico, también nos avocamos a importantes avances en el desarrollo de las ciencias genéticas. Y esto es solo el principio. Craig Venter, director de los laboratorios Celera Genomics, Maryland, anunció a los medios de comunicación importantes del mundo, “que sus investigadores habían conseguido secuenciar el genoma completo de una persona”.  Se tiene ya la certeza de que el impacto de los estudios sobre el genoma humano, no solo tendrán un enorme impacto en la biomedicina, sino también en los ámbitos económicos y sociales a nivel planetario. (pag. 40).  Y por supuesto, agrego una vez más, en la manera como somos, como sentimos, como actuamos.

 El desarrollo de esta sociedad de la información, al mismo tiempo, “supone adicionalmente una mayor compenetración entre diversas culturas, la difusión internacional de los estándares de consumo propios de las sociedades industriales y la aparición de un mercado global de mensajes audiovisuales. El impacto de dichos procesos –señala Bruner- amenaza con poner fin al ordenamiento tradicional de la esfera simbólica”. (Bruner, 10). Es decir, de los valores propios a partir de los cuales entendemos la realidad y actuamos en ella. A la manera como concebimos las cosas y nos concebimos a nosotros mismos, y a nuestras relaciones con los demás.

 Es así como vemos el desarrollo de nuevos espacios y nuevos medios de socialización, sustituyendo los tradicionales propios de la familia, las iglesias y la escuela. Esta realidad hace universales valores personales y sociales propios de culturas, que algunas personas juzgan de desarrolladas y/o avanzadas. Culturas estas caracterizadas, entre otras cosas, por –como señala Pinillos- “la desorientación existencial, la depreciación de la experiencia personal, la dificultad de  adquirir unos hábitos adaptativos duraderos, el distanciamiento creciente entre las generaciones, el desgaste de las instituciones, la desaparición de los vínculos comunitarios, la debilitación de las relaciones de autoridad, la insolidaridad con el pasado…”. (Pinillos, pag 22).

Por otra parte, de una cultura de la individualidad, conceptualizada por Blejar, como la cultura del yo.  Una cultura en que la idolatría a la propia persona se enseñorea en el hogar, la escuela, las iglesias, los clubes sociales y culturales, en fin, en todas las instituciones que le dan soporte a la sociedad misma.

 En el Informe de la Encuesta Mundial de Valores Sociales, y que se publicó con el título “Tendencias mundiales de cambio en los valores sociales y políticos” por Juan Díez Nicolás y Ronald Inglehart (Madrid, 1994), Loek Halman y Ruud De Moor, plantean en la conclusión: “que la individualización y su estela de secularización constituyen un proceso que avanza,  transformando profundamente la cultura occidental”. (Pag. 59)[3] Con la individualización, la cultura del consumo nos subsumen en una idolatría impresionante a la mercancía. Todo se vende y todo se compra. Todo tiene un precio, incluso en ocasiones, la dignidad y el decoro humanos.


LOS RETOS DE LA PSICOLOGÍA

 ¿Cómo puede la Psicología enfrentar tales retos? ¿Qué hacer desde la formación de los nuevos profesionales de la Psicología? ¿Desde cuáles supuestos diseñar e intervenir en las realidades humanas individuales y sociales?

 Tales problemáticas planteadas nos colocan en la reafirmación de que nuestro objeto de estudio es el ser humano como totalidad. En sus procesos y sus comportamientos. En la complejidad de su vida interior, y en las mediaciones de su entorno. En su proceso subjetivo, interior de construcción permanente como ser humano, y en los mecanismos no menos complejo de la adaptación humana, pero al mismo tiempo de su capacidad de transformar su entorno. El ser humano crea, transforma y se adapta al ambiente, en una dialéctica continua de la persona, la situación o realidad, y de la relación persona y situación. Esto implica, necesariamente, una amplia perspectiva de mira, sin dejar por supuesto la rigurosidad del pensamiento científico.

Y es que escondido en este pensamiento hay una presunción que ahora explicito, y que tomo del Prólogo del que para mí se constituye uno de los mejores textos de Historia de la Psicología, el de Thomas   Leahey, donde se afirma: “La historia de la Psicología es algo más que una colección ordenada de nombres, fechas, lugares y realizaciones. Es la historia de los esfuerzos de los seres humanos para descubrir un orden en sí mismos, y resulta de una compleja interacción de causas históricas y de razonamientos que justifican diversos sistemas. Al ser los seres humanos al mismo tiempo objeto y sujeto de la Psicología, es lógico suponer que la historia de la misma trascienda las causas del desarrollo interno de los conceptos estrictamente técnicos”. (p.14)

Si acepto esta hipótesis no tengo más alternativa que pensar en la Psicología desde los profundos cambios que los seres humanos estamos experimentando hoy, inmersos en una nueva realidad (la realidad virtual), que nos hacen vivenciar las cosas de maneras diferentes. Que van cambiando nuestra manera de enfrentar, de entender, de sentir y de actuar ante la realidad.

No es posible acercarnos a la comprensión de este ser humano complejo, sino lo hacemos desde una perspectiva interdisciplinaria y multidisciplinaria. Desde una perspectiva holística (integradora) y flexible. La biología, y dentro de ella, la genética, todas las ciencias sociales y las propias ciencias naturales, la reflexión filosófica incluso teológica,  nos proporcionan conocimientos útiles que nos permiten situar en sus contextos a estos seres humanos.  Comprender las transformaciones culturales que hoy vive la sociedad en su conjunto, nos proporciona una matriz importante para entender la vida humana y sus posibilidades frente a un mundo que se hace cada vez más complejo. ¿Es posible continuar comprendiendo a los seres humanos desde esquemas rígidos, que parten de presunciones mecanicistas y elementalistas y por demás reduccionistas? Aunque la respuesta pudiera ser obvia, ¡pues claro que no!, enfrentarla, y aún más, tratar de dar una respuesta es un reto no para un psicólogo o una psicóloga en particular. Es un reto histórico.  Erich Fromm (1961-75)  en su libro “Marx y su concepto del hombre” señala: “No obstante, el hombre varía en el curso de la historia; se desarrolla; se transforma, es el producto de la historia; como hace la historia, es su propio producto”. (p.37). Esta vieja idea filosófica del devenir, es la que está supuesta también en la “Estructuras de las revoluciones científicas” de Thomas S. Kuhn.

Un ser humano que se ha visto compelido a cambiar no solo el contenido de las cosas que piensa (¿de la conciencia?), sino incluso de la estructura de su propio pensamiento (¿de su conciencia?). ¿Qué significa hoy, por ejemplo, el problema de la distancia que nos puede separar de otra persona?  ¿Se vivencia esta distancia de la misma manera? Cuando nos sentamos frente al computador (ordenador en el buen castellano) y tenemos la oportunidad de “chatear” con esa otra persona, pareciera que la distancia no existe. Que los dedos de estas cuatro manos se entrecruzan; que incluso las miradas traspasan la brillantez del monitor. Ha nacido una nueva manera de comunicación que cambia  nuestra experiencia y percepción de la distancia, y de la propia comunicación.

Esta nueva sociedad que se viene forjando, que parece moverse en la incertidumbre y que invade todas las esferas de la vida, imponiéndose con violencia en nuestra cotidianidad, quiebra nuestros sistemas de valores y creencias, sin aportar un marco ético explícito, una reflexión sobre el ser humano, que permita reconstruir nuestros modos de pensar, sentir y actuar.  Situación que para muchos, estaría colocando a la sociedad en un estado de anomia existencial.  Muchos hablan de una net-generación como representantes de los resultados más exquisito, de lo técnicamente más avanzado, de aquello que pareciera sobreponerse a “viejo”.  La Psicología está compelida a proporcionarnos nuevos entendimientos de este ser humano que se viene constituyendo. Debe proporcionarnos una base racional de pensamientos que nos permitan situar estas nuevas subjetividades, estas nuevas maneras de enfrentar, entender y actuar en la vida. Debe permitirnos comprender los nuevos valores, las nuevas actitudes frente a sí mismos, y frente a los “otros” que se están construyendo.

Una de las perspectivas psicológicas que se encuentra hoy más exigida en este proceso de comprensión del ser humano, tanto de su vida interior como de sus posibilidades de acción, lo es la llamada Psicología Cognitiva o Cognitivismo. Desde el pensamiento de Jean Piaget y los de Lev Vigostky, así como los de Bruner, Coleman, Maturana y Howard Gardner, por solo citar algunos, se procura responder muchas de estas interrogantes. 

Con su concepto de las “inteligencias múltiples” Howard Gardner nos fascina en ese intento de mirar al ser humano en una dimensión más compleja y dinámica.  Joseph Walters, coautor junto a Gardner del libro “Inteligencias múltiples, en su capítulo “La teoría en la práctica”  habla de la necesidad de entender a la inteligencia como “…susceptible de codificarse en un sistema simbólico: un sistema de significado, producto de la cultura, que capture y transmita formas importantes de información. El lenguaje, la pintura y las matemáticas son tres sistemas de símbolos, prácticamente mundiales, que son necesarios para la supervivencia y la productividad humana”. (Pag. 34)  Para cada una de estas inteligencias, Gardner da un ejemplo de algún personaje histórico, que a su juicio, muestra una facilidad inusual en esta inteligencia. Veamos.

 

  • Inteligencia musical: Yehudi Menuhin.  A la edad de tres años, acompañaba a sus padres cuando éstos asistían a los conciertos de la Orquesta de San Francisco. El sonido del violín de Louis Persinger encantaba tanto al pequeño que insistió en tener un violín para su cumpleaños y que Louis Persinger fuera su profesor. Obtuvo ambas cosas. A la edad de diez años, Menuhin ya era un intérprete de fama internacional (Menuhin, 1977).
  • Inteligencia cinético-corporal: Babe Ruth. Con quince años, jugaba tercera base. Durante un partido, el lanzador de su equipo lo estaba haciendo muy mal y Babe Ruth lo crítico en voz alta desde su tercera base. Mathias, el entrenador, gritó: “¡Ruth, si sabes tanto, lanza TU!”. Babe quedó sorprendido y desconcertado porque nunca había lanzado antes, pero Mathias insistió. Ruth dijo después que en el mismo momento en que subió al montículo del lanzador, SUPO que estaba destinado a ser un lanzador y que resultaba “natural” para él conseguir el strike-out. Efectivamente, llegó ser un gran lanzador en la liga nacional (y, por supuesto, consiguió una fama legendaria como bateador) (CONNOR, 1982).
  • Inteligencia lógico-matemática: Bárbara McClintock. En 1983 Bárbara McClintock ganó el premio Nobel de medicina y fisiología por su trabajo en microbiología. Sus capacidades intelectuales de deducción y observación ilustran una forma de inteligencia lógico-matemática que a menudo recibe el nombre de “pensamiento científico”. Un episodio resulta particularmente ilustrativo. Cuando trabajaba en Cornell como investigadora, allá por los años 20, McClintock se enfrentó un día a un problema: aunque la teoría predecía un 50% de polen estéril en el maíz, su ayudante en la investigación (haciendo trabajo “de campo”) estaba encontrando plantas que sólo eran estériles en un 25 ó 30%. Preocupada por esta discrepancia, McClintock dejó el campo de maíz y volvió a su despacho, donde reflexionó durante media hora: De repente salté de mi silla y volví corriendo al campo (los demás aún estaban en el otro) grité: “¡Eureka, lo tengo! ¡Ya sé qué significa el 30% de esterilidad!”. …Me pidieron que lo explicara. Me senté con una bolsa de papel y un lápiz y empecé desde el principio, cosa que no había ocurrido hecho todavía en mi laboratorio. Todo había ocurrido tan rápido: apareció la respuesta y yo salí corriendo. Ahora lo elaboré paso a paso –se trata de una serie compleja de pasos- y llegué al mismo resultado. Miraron el material y vieron que era exactamente como yo decía: funcionaba exactamente como yo lo había esbozado. Pero, ¿cómo lo supe, sin haberlo hecho antes previamente sobre el papel? ¿Por qué estaba tan segura?” (Séller, 1983, pág. 104).
  • Inteligencia lingüística: T. S. Elliot: A la edad de los diez años, creó una revista llamada Fireside a la que sólo él aportaba artículos. En un período de tres días, durante sus vacaciones de invierno, creó ocho números completos. Cada una incluía poemas, historias de aventuras, una columna de chismorreos y una sección de humor. Parte de este material ha sobrevivido y muestra el talento del poeta. (Soldo, 1982).
  • Inteligencia espacial: La navegación en las Islas Carolinas de los Mares del Sur se consigue sin instrumentos.  La posición de las estrellas, tal y como se ven desde las diferentes islas, los esquemas climáticos y el color de las aguas son las únicas señalizaciones. Cada trayecto se descompone en una serie de segmentos, y el navegante toma nota de la posición de las estrellas dentro de cada uno de estos segmentos. Durante el viaje real, el navegante debe visionar mentalmente una isla de referencia cuando pasa bajo una determinada estrella y a partir de aquí calcula el número de segmentos completados, la proporción del viaje restante y cualquier otro tipo de corrección de rumbo que hay que tomar. El navegante no puede ver las islas mientras navega; en vez de eso proyecta sus posiciones en su “mapa” mental del trayecto. (Gardner, 1983).
  • Inteligencia interpersonal: Anne Sullivan: con escasa preparación formal en educación especial y casi ciega, inició la sobrecogedora tarea de educar a una niña de siete años, ciega y sorda, Helen Séller. Los esfuerzos de Sullivan para comunicarse con ella se complicaban por la lucha emocional que sostenía la niña con el mundo que la rodeaba. En su primera comida juntas, tuvo lugar la siguiente escena: Annie no  permitió a Helen poner la mano en su plato y tomar lo que quería, como se había acostumbrado a hacer con su familia. Se convirtió en una pugna de voluntades: la mano se metía en el plato, la mano era apartada con firmeza. La familia, muy trastornada, salió del comedor. Annie echó la llave a la puerta y empezó a comer mientras Helen se tiraba por el suelo pataleando y chillando, empujando y tirando la silla de Annie. [Después de media hora] Helen fue recorriendo la mesa buscando a su familia. Descubrió que no había nadie más y esto la saco de sus casillas. Finalmente, se sentó y empezó a comerse el desayuno, pero con las manos. Annie le dio una cuchara. Fue a parar inmediatamente al suelo, y la lucha comenzó de nuevo (Lash, 1980, pág. 52).  Annie Sullivan respondió con sensibilidad al comportamiento de la niña. Escribía a su familia: “El problema mayor que voy a tener que solucionar es cómo disciplinarla y controlarla sin destruir su espíritu. Tendré que ir bastante despacio al principio e intentaré ganarme sus amor”.  De hecho, el primer “milagro” tuvo lugar dos semanas después, antes del famoso episodio en el surtidor de agua. Annie había llevado a Helen a una casita cerca de la casa familiar, donde pudieran vivir solas. Después de siete días juntas, la personalidad de Helen sufrió, de repente, un profundo cambio; la terapia había funcionado: El corazón me baila de alegría esta mañana. ¡Ha ocurrido un milagro! La criaturita salvaje de hace dos semanas se ha transformado en una niña gentil (pág. 54). Dos semanas después, ocurrió la primera toma de contacto de Helen con el  lenguaje, y desde ese momento en adelante, progresó a una velocidad increíble. La clave del milagro del lenguaje fue la penetración psicológica de Anne Sullivan en la persona de Helen Keller.
  • Inteligenciaq intrapersonal: Virginia Woolf: En uno de sus trabajos, Virginia Woolf discute acerca de la “existencia algodonosa”, los diversos acontecimientos mundanos de la vida. Contrasta este “algodón” con tres recuerdos específicos e intensos de su infancia: una pelea con su hermano, la contemplación de una flor en el jardín y la noticia del suicidio de un conocido de la familia: Estos son tres ejemplos de momentos excepcionales. Los comento a menudo o, más bien, aparecen inesperadamente. Pero ésta es la primera vez que los he puesto por escrito y me doy cuenta de algo que nunca hasta ahora había percibido. Dos de esos momentos condujeron a un estado de desesperación. El otro condujo, por el contrario, a un estado de satisfacción.

La sensación de horror (al oír hablar del suicidio) me dejó impotente. Pero en el caso de la flor, encontré un motivo; y así fui capaz de enfrentarme a la sensación. No me sentía impotente.

Aunque todavía tengo la peculiaridad de recibir estos sobresaltos repentinos, ahora siempre son bienvenidos; después de la primera sorpresa, siempre siento al instante que me son particularmente valiosos. Y así continúo pensando que mi capacidad para recibir sobresaltos es lo que hace de mí una escritora. Arriesgo la explicación de que, en mi caso, un sobresalto viene inmediatamente seguido por el deseo de explicarlo. Siento que he recibido un golpe; pero no, como pensaba de niña, un golpe de un enemigo oculto en el algodón de la vida cotidiana; es o será una revelación del algún tipo; es una muestra de algo real detrás de las apariencias; y yo lo hago real expresándolo en palabras (Woolf, 1976, págs. 69-70).

Hoy incluye otras dos inteligencias: la natural y la trascendente.

El concepto de inteligencia para Gardner surge de la consideración de los problemas, los contextos en los que estos problemas acontecen, y los productos culturalmente significativos que resultan de ellos, desde esta perspectiva, la inteligencia no es abordada como una facultad humana capaz de explicar cualquier acto de resolución de problemas.

 Los esfuerzos por llegar a formular consideraciones capaces de explicar la complejidad humana, que sirvan de respuesta a la situación que enfrentamos hoy los seres humanos, también se manifiestan en otros ámbitos de la psicología. Autores como Abraham Maslow, Capra, Grof, Wilber, Walsh, Vaughan, y muchos otros, nos alertan a no quedar atrapados en unos enfoques limitados, rígidos y estrechos. Que nos avoquemos  a la búsqueda de enfoques más amplios, que permitan la complementariedad de los modelos, la amplitud de miras y la integración de explicaciones alternativas.

 El propio Abraham Maslow, ya en el 1968, en una consideración crítica de su propio planteamiento acerca de la autorrealización, planteaba las posibilidades que el individuo transcendiera los límites habituales de la identidad y la experiencia. “Considero –señalaba Maslow- que la psicología humanista, la psicología de la tercera fuerza, es un movimiento de transición, una preparación para una cuarta psicología, “superior” a ella, transpersonal, transhumana, centrada en el cosmos más que en las necesidades y los intereses humanos, una psicología que irá más allá de la condición humana, de la identidad, de la autorrealización y cosas semejantes”. (El hombre autorrealizado, 1973).  Preveía Maslow ya la llamada sociedad de la información, virtual, que nos aproxima a lugares inmensamente distantes, que nos hace vivir intensamente las realidades cotidianas de hombres y mujeres de otras culturas y entornos, como si estuviéramos presentes desde ya, en esas culturas y entornos.

  • La Psicología como actividad científica y profesional, pero al mismo tiempo, la psicología como formadora de psicólogos y psicólogas hoy, no puede ignorar los cambios que están aconteciendo en la cultura y en la sociedad, y por ende, en el ser humano mismo. No puede dejar de lado el “rigor” de la ciencia, pero al mismo tiempo, tampoco la “amplitud de miras”.
  • Debe continuar fomentando la investigación y comprensión del ser  humano y sus procesos, al mismo tiempo que revisa críticamente los supuestos desde los cuales construye sus teorías y sus conceptos y definiciones.  Es decir, no debe aferrarse a prejuicios que le atan y le impidan ver lo que los seres humanos de hoy viven interna y externamente.
  • Es decir, se requiere de una actitud constantemente crítica, creativa y generadora en la búsqueda de nuevos conocimientos. Afanosamente comprometida con la actualización científica y el quehacer científico y profesional.  Inspirada en la vida misma de los hombres y mujeres, que hoy son sujetos de la Historia de la Psicología del mañana.
  • “No quisieran encontrar en la vida más que paz y seguridad; con eso renuncian de antemano a una dirección activa de su vivir y se someten al ciego destino”. Ignace Lepp. Riesgos y Osadías del Existir.

 

Ponencia presentada en el Ier CONGRESO IBEROAMERICANO DE PSICOLOGÍA organizado por la Asociación Dominicana de Estudiantes de Psicología (2002).


[1] Manuel Castells (2002). La dimensión Cultural de Internet.

[2] Manuel Castells (1977). The Information Society. Paris. Citado por Bruner, op. Cit. Pág. 12.

[3] “Individualización y cambio de valores en Europa y Norteamérica”.

Oportunidades Para Aprender

Al considerar el tema de los Sujetos, sus Relaciones y las Oportunidades Para Aprender, es necesario colocarse en una perspectiva dinámica y dialéctica, histórica y social, acerca de la realidad, los sujetos y lo que significan las relaciones entre los seres humanos.

Al enfrentar la realidad, sea esta naturaleza y/o sociedad, los seres humanos construyen saberes, los cuales implican estas múltiples relaciones, al mismo tiempo que van construyendo maneras diferentes de actuar. Así, acción y reflexión se constituyen en una dinámica permanente que inspirada en una visión transformadora de la realidad, se hace praxis, es decir, una experiencia conceptualizada e interiorizada que apuesta y construye una nueva práctica. El vínculo de la acción – reflexión, como praxis histórica, nos coloca en una perspectiva transformadora de la realidad y de nosotros mismos. Generadora de procesos permanentes de construcción de ciudadanos comprometidos con su propio desarrollo personal y el desarrollo social integral, desde perspectiva ética y ecológicamente responsable.

Desde la perspectiva de la escuela, crea las condiciones para el surgimiento de una nueva práctica educativa, entendida en su dimensión subjetiva como experiencia conceptualizada, y al mismo tiempo como acción transformadora. Desde esta perspectiva analizaremos la escuela como espacio de organización de las relaciones de los sujetos y las oportunidades que ésta construye, para que los sujetos aprendan.

La Escuela: una organización para los aprendizajes.

La Escuela, en su sentido genérico es un espacio humano, para que los seres humanos aprendan, es decir, desarrollen sus capacidades y potencialidades. La Escuela no es el edificio, es algo mucho más complejo y dinámico, pues la constituyen todos los sujetos que intencionalmente acuden a ella para formar parte de procesos de formación y aprendizaje. Unos, los y las maestras, planifican, programan y conducen éste proceso y para ello cuentan con la propuesta curricular y su propia formación. Los otros, los y las estudiantes, son llevados por sus familiares para que aprendan y obtengan la certificación que avala éstos aprendizajes. Este proceso, el sistema lo organiza en diferentes niveles, ciclos, modalidades, etc., a partir de ciertas consideraciones sobre los sujetos, que tienen que ver con sus edades, la etapa del desarrollo en que se encuentran y otras características de los mismos.

Hay otras cuestiones, diferentes a las anteriores, que inciden en la manera cómo la escuela finalmente se estructura y organiza. Entre ellas se puede señalar su tamaño, sus características estructurales, el lugar donde se construye, los espacios de que dispone, etc. Las hay muy grandes y muy pequeñas, situadas en contextos diversos: rurales y urbanas; con disposición de grandes espacios para los procesos de aprendizaje y también con espacios limitados para tales propósitos. Pero también hay escuelas que disponen de un Proyecto Educativo de Centro, centrado en los sujetos, sus relaciones y los aprendizajes, mientras hay otros centros que aún no descubren siquiera la importancia de pensar intencionalmente su accionar pedagógico. Se circunscriben a desempeñar las actividades que suponen los puestos y sus funciones.

La organización de la escuela, se estructura a partir de un conjunto de funciones que bien pueden organizarse en la gestión institucional y la gestión pedagógica. Ambas se constituyen en la gestión educativa. La gestión institucional organiza las funciones del Equipo Directivo, tanto a lo interno como a lo externo del centro educativo. En lo interno, regula y viabiliza la dinámica de los procesos de supervisión y acompañamiento al trabajo del aula, la formación continua de los docentes, y los procesos de la administración escolar. En lo externo, todo lo relativo a la relación Escuela – Comunidad. En las zonas pobres, las expectativas sobre la función de desarrollo que la Escuela puede tener en ellas, cobra matices sobresalientes, pues ella se constituye en un núcleo importante de motorización de sus necesidades sociales y culturales. La gestión pedagógica, por su parte, procura organizar a los diferentes sujetos de la Escuela en función de la concepción curricular, para provocar en ellos procesos de formación integral y aprendizaje. Estas relaciones tienen como marco de referencia lo social, lo cultural, lo espiritual, lo ecológico, lo ético, entre otras cosas.

En síntesis, la escuela es una organización dinámica de las relaciones de los sujetos en un contexto social, cultural y ecológico con el propósito de formar ciudadanos y ciudadanas en un determinado sentido, es decir, se trata de que la escuela se organice para que todos los y las estudiantes aprendan. Cómo aprenden, cuánto aprenden tiene que ver también con las características particulares de los sujetos y su entorno familiar.

Los seres humanos.

Los seres humanos y sus aprendizajes son la razón de ser de la escuela, pues se constituyen en los sujetos de la misma. Los seres humanos están dotados de una serie de capacidades y posibilidades para la vida presente y futura. Al mismo tiempo que seres racionales, también son biológicos, emocionales, espirituales, sociales e históricos; como tales, somos seres totales que vivimos internamente los datos de la experiencia, constituyéndose éstos, en parte fundamental de los procesos de aprendizaje. Vivimos enfrentados al mundo (naturaleza y sociedad) en una relación dialéctica en la cual nos influimos mutuamente: con nuestra acción reflexionada transformamos el mundo y el entorno, pero al mismo tiempo, nos transformamos a nosotros mismos. En ese proceso dialéctico (histórico y social) construimos saberes y maneras diferentes de conocer la realidad, y por tanto, maneras también diferentes de actuar en el mundo. Este es un principio fundamental para comprender al ser humano como una unidad totalizadora y dinámica, sujeto por excelencia de las transformaciones.

Aunque existen diversas teorías que explican el desarrollo de los seres humanos y sus procesos de aprendizaje, todos ellos plantean que dichos procesos acontecen a lo largo de toda la vida, y son la expresión de múltiples procesos que se interconectan y que se concretizan en factores externos e internos de los sujetos, que pueden constituirse en oportunidades para aprender.

Oportunidades Para Aprender.

Al considerar las Oportunidades Para Aprender (OPA) debe tomarse en consideración, tanto el conjunto de situaciones que el sistema educativo y la escuela misma organizan para el proceso de enseñanza y aprendizaje, como aquellas que se producen en el accionar educativo y no necesariamente están estructuradas o preestablecidas de manera intencional. En cierta forma, se espera que todas ellas se constituyan en oportunidades para que los y las estudiantes aprendan.

Oportunidades Para Aprender que organizan el sistema y la escuela:

éstas entran en el ámbito de lo previsto, lo planificado, y se constituyen en enfoques, estrategias, metodologías, contenidos, materiales educativos, herramientas, en fin, oportunidades para que los sujetos aprendan. Es decir, son el conjunto de dispositivos que el sistema educativo define como requisito para que la escuela cumpla con su función de enseñar.

Se plantea incluso que las OPA pueden constituirse en normas o criterios para una escuela de calidad, y como tal, en una guía para evaluar si una escuela se constituye en una organización de calidad, o al mismo tiempo, en qué punto del proceso para ser una escuela de calidad, se encuentra. También pueden permitir determinar el nivel en que una escuela puede ser considerada como equitativa, al ofrecer a todos los y las estudiantes oportunidades para aprender. Tal perspectiva, en sentido general, obligaría a un mayor enfoque sobre cuáles políticas serían necesarias para mejorar la calidad de las escuelas, y por tanto, asegurar que las mismas las alcancen.

Principales Oportunidades para Aprender que el sistema y la escuela debe proveer:

• Maestros calificados para enseñar, es decir, que tengan las competencias necesarias y requeridas para el nivel o para el área de conocimiento.

• Instalaciones limpias y que ofrecen un ambiente de seguridad para todos los y las estudiantes. • Libros de textos actualizados y materiales educativos de calidad.

• Desarrollo de condiciones para que todos los y las estudiantes puedan aprender, sin importar su condición social, sexo, edad o características particulares.

• Planificación de un uso eficiente del calendario y el horario escolar. Los procesos acontecen en el tiempo, y si éste no es manejado de manera efectiva o no se cumple con él, ¿de qué manera podrán desarrollarse procesos de aprendizaje?

• Existencia de un modelo explícito de gestión que articule en la práctica educativa la gestión institucional y la gestión pedagógica.

Estas son condiciones para todas las escuelas, sin importar la zona ni el nivel de la escuela.

Por supuesto que la existencia de estas condiciones por sí mismas no asegurarán que los estudiantes aprendan. Resulta indiscutible la importancia de contar con libros de textos y materiales educativos de calidad, con aulas limpias, iluminadas y ventiladas, pero éstos por sí solos no bastan, su uso se constituye en algo imprescindible para que cumplan con su función de ser provocadores de procesos de aprendizaje.

No se puede obviar que los aprendizajes suponen el accionar de los sujetos en un determinado sentido y con unas intencionalidades claras y explícitas.

Oportunidades Para Aprender que surgen en el proceso:

La escuela es una organización donde se producen un conjunto de relaciones entre los diferentes actores que a ella confluyen, entre ellas se aprecian las de maestros/as-alumnos/as (la principal); maestros/as-maestros/as; alumnos/as-alumnos/as; director/a o equipo directivo-maestros/as-alumnos/as-padres/madres. Si bien estas relaciones están organizadas en las diferentes funciones definidas en los reglamentos que norman la vida de la escuela, las circunstancias e intensidades con que ellas se producen y la manera de comprenderlas y actuar ante ellas, desbordan en muchas ocasiones, las cuestiones que regulan y norman un reglamento. Aún más, en general, el sentido que se le impregna a estas relaciones dependen más de nuestras presunciones y concepciones de los sujetos y del poder que tenemos en dicha relación, que lo planteado en un reglamento o normativa.

Tomemos por ejemplo la disciplina escolar. Generalmente ésta se constituye en una herramienta de reafirmación del poder, y en el mejor de los casos, en una condición del aprendizaje. En contadas escuelas, la disciplina es entendida como parte de los aprendizajes. Olvidamos la mayoría de las veces que los niños/as y adolescentes están en un proceso de formación del carácter, de valores y actitudes, y junto a todo ello, su propia identidad. En el caso de los y las adolescentes, dicho proceso cobra características peculiares. A los cambios que experimentan en su propio cuerpo, también están los cambios en la estructura mental y los propios contenidos que esto supone. La actitud de cuestionamiento a lo establecido, cobra en esta etapa de la vida, características muy particulares. Las consecuencias se pueden suponer, todas ellas adornan las múltiples situaciones de conflictos que se generan en las escuelas en todos sus espacios. Si a estas situaciones se le añaden aquellas que se desarrollan en los espacios familiares y comunitarios de los niños/as y jóvenes, debemos entonces suponer lo que ello puede significar en el ámbito escolar.

Múltiples son las situaciones en las cuales es complejo asumir una de dos perspectivas: la de aplicación de la norma, o la del aprovechamiento de una oportunidad para desarrollar determinadas competencias o valores en los niños/as y jóvenes estudiantes. O de ser posible, ambas, siempre y cuando la aplicación de la primera nos permita manejar eficazmente la segunda. Por ejemplo: Un niño o niña, que haya terminado de completar su examen, y accede a ayudar a un o una compañera en completar el suyo, puede constituirse en una oportunidad para que el maestro o la maestra, aproveche la ocasión para fomentar la responsabilidad personal sin menospreciar la solidaridad que el hecho pudiera significar; o simplemente aplicar la normativa, anular el examen y que él o la niña reprueben. La segunda opción pierde la posibilidad de la primera, pero no así, necesariamente, la situación inversa.

Generalmente los problemas de disciplina en la escuela, son encarados aplicando las normas vigentes, como condición más que como parte de los procesos de aprendizaje. Obviamos la posibilidad que nos brindan para propiciar y fomentar la reflexión, el juicio crítico, la asunción de responsabilidad, entre otras cosas. En ocasiones, limitarnos a la aplicación de una sanción dictada por el reglamento interno, es sólo la pérdida de la oportunidad para que los estudiantes aprendan maneras diferentes y positivas de manejar los conflictos, situaciones de violaciones de normas o la propia auto-regulación de su comportamiento.

Solo algunos ejemplos…

Hace ya un buen tiempo, visitaba un Centro Educativo al que me atan situaciones históricas. Su directora se alegró mucho de verme y de paso me invitó a una reunión con todos los y las estudiantes del último año del Nivel Medio; la razón, una de las estudiantes del curso había enviado un email a todos sus compañeros/as en el cual hacía alusiones groseras de todo tipo a cada uno y una de ellas. La joven estudiante quiso enfrentar a sus compañeros y pedirles excusas y perdón. El reglamento vigente prescribía medidas drásticas por cuestiones de moral. Sin embargo, la directora tomó una decisión difícil y riesgosa, permitir el enfrentamiento de la joven estudiante con sus compañeros/as, y que en dicho encuentro se tomara una decisión. Estuve presente en toda la conversación. Las reacciones fueron muy variadas: hubo quienes no sólo no perdonaron, sino que incluso dudaban de poder restablecer el vínculo con la “amiga”, otros rieron (aún siendo de los más agraviados) por la “imaginación” y “capacidad de inventiva” de la “amiga”. Muchos/as otros/as requirieron explicaciones ante tal afrenta, perdonando en algunos casos y reservándose la posibilidad de perdonar en el futuro, para otros.

Indiscutiblemente que fue una situación difícil para la estudiante, incluso para su propia hermana, quien también era parte del grupo. No hay que dudar de que se trató de una actitud y comportamiento loable el enfrentar a todos/as sus compañeros/as. Fueron casi dos horas de una fuerte tensión, pero al mismo tiempo, una gran oportunidad de encarar errores, de enfrentar disgustos, de sufrir las consecuencias de pérdidas parciales o totales de compañeros/as de toda la vida de educación básica y media, pero al mismo tiempo, de encontrar incluso apoyo en amigos/as calumniados en su moral. Fue una gran lección para todos/as. Fue una gran Oportunidad Para Aprender.

Si la Escuela la entendemos como un espacio de formación integral, las personas y sus circunstancias desbordarán entonces la aplicación mecánica de un reglamento de normas. Co-dirigiendo el Centro Educativo Santo Tomás de Aquino, a principio de la década de los ´70, un estudiante le pasó o frotó un lápiz a uno los profesores por la parte de atrás del pantalón diciendo: “midiéndole el aceite al profe”. Tal comportamiento suscitó, por supuesto, risas (en los estudiantes, como era de esperarse), hasta casi cólera (en el maestro). El estudiante fue llevado a la Dirección del Centro, se conversó con él, se convocó posteriormente la Asamblea de Profesores, los representantes estudiantiles y sus padres, analizado el caso y ponderada la falta de respeto al profesor, se le dio la oportunidad al estudiante de definir la consecuencia de su acto. Luego de todo aquello no tuvo dudas de la falta que había cometido, y aunque estimó, en un primer momento, que lo menos que había que hacer era expulsarlo del Centro, pidió, sin embargo, que se le concediera una nueva oportunidad, retractándose frente a sus compañeros. Se decidió darle aquella oportunidad y como consecuencia se apreciaron cambios importantes en el comportamiento de ése estudiante, e incluso de los demás.

Un viejo refrán reza: “las oportunidades tienen cara de hereje” para significar que como tales son oportunidades que pasadas, muy probablemente se pierden. Personalmente, como muchos de quienes han asumido la educación como forma de vida, he sido actor y testigo directo de múltiples situaciones conflictivas en los espacios escolares, tanto de la educación básica, media como universitaria. En muchas de estas situaciones no hubo otra que aplicar la normativa, pero nunca sin que el propio estudiante sea actor consciente también de su aplicación como consecuencia de su acto.

Como espacio de formación en valores, actitudes y el carácter, la escuela juega un rol importante, y estos procesos son posibles en las relaciones entre los sujetos.

De manera definitiva, muchas de las Oportunidades Para Aprender, pueden ser y son previstas por el sistema educativo y por la propia escuela, otras se originan en el proceso educativo mismo.

Situaciones OPA y desarrollo de una escuela de calidad:

Se han definido un conjunto de elementos, parte fundamental de los procesos educativos que se desarrollan en las escuelas, los cuales se han ido constituyendo en Oportunidades Para Aprender. A continuación se presentan una serie de estos elementos en forma de preguntas, que bien pueden constituirse en criterios para desarrollar una educación de calidad, y que deben constituirse en Oportunidades Para Aprender:

1) ¿Cuentan los y las maestras con la formación de calidad que requieren los procesos de aprendizaje de los y las estudiantes? Se ha de suponer que un maestro/a bien formado/a es una condición muy importante para propiciar procesos de aprendizaje en el aula.

2) ¿Tienen todos los y las docentes las competencias requeridas para animar y coordinar procesos de gestión de oportunidades para aprender de calidad? El maestro/a debe contar con competencias para desarrollar procesos de aprendizaje de calidad. Algunas de estas competencias las desarrolla el o la maestra durante el transcurso de su formación como tal, otras se construyen y estructuran a lo largo de su formación familiar y su educación básica.

3) ¿Son las horas de clases, verdaderos espacios para el desarrollo de las competencias cognitivas y ciudadanas? Los procesos de aprendizaje se realizan en el tiempo; el tiempo es un factor muy barato pues “no cuesta nada”, pero se hace caro cuando transcurre sin ser aprovechado eficiente y eficazmente.

4) ¿Es el cumplimiento fiel del calendario y el horario escolar un principio innegociable en dicha Escuela? Siendo la principal función de la escuela formar a todos los y las estudiantes, el cumplimiento del calendario y el horario escolar debe ser una condición innegociable por toda la comunidad educativa.

5) ¿Pasan los estudiantes el tiempo suficiente en cada una de las áreas de contenido para que éstos desarrollen las competencias que ellas suponen? No se trata sólo del cumplimiento del horario escolar y del calendario, sino que con él se garantice que los y las estudiantes tengan la oportunidad para desarrollar sus competencias.

6) ¿Se organizan los procesos de aprendizaje en función de los estadios de desarrollo de los y las estudiantes? Se sabe que los seres humanos pasan por etapas de desarrollo diferentes en cada momento de la vida, y que en cada una de estas etapas se abren posibilidades para desarrollar ciertas competencias; el tema es, cómo aprovechar cada una de estas etapas para proveer a los y las estudiantes, oportunidades para aprender.

7) ¿Cuentan los y las estudiantes con materiales educativos y libros de textos de calidad? Materiales educativos y libros de textos de calidad, se constituyen en oportunidades previstas, que el sistema educativo debe asegurar. La producción de estos materiales educativos implica una inversión significativa de recursos financieros que debe garantizarse.

8) ¿Se hace un uso efectivo de los materiales educativos y los libros de textos? No basta contar con materiales educativos y libros de textos de calidad, sino que es imprescindible que los mismos se empleen de manera correcta para garantizar que propicien procesos de aprendizaje en los y las estudiantes.

9) ¿Es el currículo un instrumento de desarrollo público, que todos conocen sus alcances? Siendo el currículo el marco organizador de los procesos de gestión educativa, principalmente en su función pedagógica, debe ser conocido por todos y todas, fomentando la responsabilidad compartida.

10) ¿Especifica la escuela sus objetivos y estrategias para alcanzar los propósitos en cada grado, ciclo y nivel? En la escuela todos tenemos que saber y compartir sus intencionalidades y las estrategias que pueden ser útiles para su desarrollo, tal perspectiva presupone a los seres humanos como seres activos.

11) ¿Son las instalaciones de las escuelas seguras e higiénicas? Instalaciones seguras e higiénicas se constituyen en condiciones importantes para los procesos educativos. No debe menospreciarse la importancia que tiene en los aprendizajes la percepción que tengamos de estos aspectos.

12) ¿Se constituyen las normas escolares, como condiciones y mecanismos de auto-regulación, en oportunidades para que todos aprendan? Las normas definen las condiciones ideales en que se ha de realizar la acción educativa, así como el papel que cada uno tiene en ella. Deben ser compartidas por todos y todas, y como tales, ser revisadas a partir del desarrollo mismo de la escuela.

13) ¿De qué manera las OPA inciden en la gestión pedagógica de los y las maestras? Las Oportunidades Para Aprender, como hemos dicho, se deben constituir en criterios y propósitos a alcanzar para el desarrollo de una escuela de calidad, de ahí que tienen que estar dirigidas a la gestión educativa, tanto en su dimensión institucional como pedagógica.

14) ¿De manera concreta cómo se expresa la importancia de las OPA en el desarrollo de una escuela de calidad? Estas se deben constituir en criterios para la auto-evaluación de los centros educativos respecto a su desarrollo como centro de calidad.

15) ¿Cómo se relacionan las OPA con los logros de los y las estudiantes? Las Oportunidades Para Aprender se diseñan justamente para que promuevan procesos de aprendizaje. Esa es su razón de ser. Un currículo pertinente y flexible, maestros formados y con competencias para enseñar, libros de textos de calidad no son más que facilidades, ofertas, oportunidades que el sistema educativo ofrece para promover aprendizajes en los y las estudiantes.

16) ¿El proceso de evaluación institucional ha sido una Oportunidad Para Aprender del propio Centro Educativo? La evaluación institucional es una herramienta para el mejoramiento de la gestión institucional y pedagógica de las escuelas, y por tanto, debe contribuir con el mejoramiento de los procesos educativos.

17) ¿Cómo contribuye el Modelo de Gestión para la Calidad de los Centros Educativos en el desarrollo de una cultura de calidad, tanto en su dimensión institucional como pedagógica? El Modelo de Gestión para la Calidad de los Centros Educativos es un organizador del conjunto de funciones y actividades que desarrolla la escuela, a fin de ofrecer una educación de calidad y equidad, vale decir, para que todos y todas las estudiantes desarrollen sus competencias y aprendan.

a. ¿Cuenta la escuela con un Proyecto Educativo de Centro que orienta su gestión institucional y pedagógica, y dirige sus acciones con el fin de mejorar la calidad educativa? El PEC resume la identidad de la escuela, su visión, misión y sus valores. Ahí se plasma su compromiso con la calidad.

b. ¿El Equipo Directivo del Centro Educativo ejerce un liderazgo transformador? En un mundo que se transforma continuamente, se hace imprescindible líderes visionarios capaces de hacer que sus organizaciones se coloquen a la vanguardia de los cambios.

c. ¿El Centro Educativo hace un buen uso del tiempo escolar y de los recursos disponibles? Los procesos de desarrollo y aprendizaje en los seres humanos están relacionados con etapas de la vida, por lo que la escuela debe asegurar que estos procesos se realicen en los momentos que son pertinentes y así contribuir con el desarrollo más pleno de los y las estudiantes.

d. ¿Los organismos de participación y representación funcionan de manera activa y permanente? Los espacios y órganos de participación y representación que tienen las escuelas tienen una doble función, además de promover la participación de los diferentes actores, contribuir con el desarrollo de una cultura democrática y participativa, promotora del desarrollo ciudadano y de la responsabilización social y el compromiso de todos los actores de la escuela.

e. ¿El Centro Educativo está integrado al desarrollo de la comunidad? La escuela es una organización que propugna por el desarrollo de las personas y su papel en el desarrollo de la comunidad donde se sitúa es de primer orden. Tal situación cobra matices más especiales en las comunidades pobres, donde la escuela puede constituirse en promotora y dinamizadora de procesos de cambio.

f. ¿El Centro Educativo funciona como una Comunidad de Aprendizaje que se responsabiliza por los logros de todos los y las estudiantes? Una escuela de calidad es una comunidad de aprendizaje que propicia en todos los sujetos procesos de formación y cambio que hagan que los maestros/as sean cada vez mejores, así mismo las y los directivos, y con ello contribuyan a mejores aprendizajes y desarrollo en todos los y las estudiantes.

g. ¿Los propósitos y los contenidos curriculares son conocidos, promovidos y puestos en práctica por los miembros de la comunidad educativa? Si algo distingue a los seres humanos es contar con una conciencia intencional que guía el comportamiento. Hay que propiciar entonces el desarrollo de la capacidad de aprender a aprender en cada etapa de su vida, siendo sujeto activo de éste proceso.

h. ¿Los maestros/as proporcionan atención personal a cada estudiante en el aula en su proceso de aprendizaje, transmitiéndole altas expectativas en su desempeño? Muchos estudios ponen de relieve la importancia que tiene el desarrollo de la confianza en los estudiantes, esto contribuye con la generación de actitudes y comportamientos positivos en los y las estudiantes, al mismo tiempo que fomenta la responsabilidad.

i. ¿Los maestros/as disponen de espacios para la reflexión pedagógica, el intercambio de experiencia y aprendizaje, y desarrollan planes de mejoramiento personal y continuo?

La reflexión sobre la práctica, el intercambio de experiencia entre los y las docentes, se constituye en una de las más importantes estrategias para el desarrollo de una gestión pedagógica de calidad.

Las respuestas a cada una de estas interrogantes, plantea importantes elementos para que la escuela pueda situarse como una instancia que se constituye así misma en una Oportunidad para Aprender. Ese listado puede ser enriquecido a partir de las características de cada escuela, y de cuáles son sus aspiraciones para seguir construyendo una educación de calidad.

Desarrollo de una escuela de calidad y procesos de auto-regulación.

La calidad de la educación no se declara ni se decide por una política, reglamento o norma. Es una aspiración permanente que se construye en la realidad a partir de los propios procesos que se desarrollan, los logros que se alcanzan, y por supuesto, de las comprensiones y saberes que se generan acerca de los mismos, en los diferentes actores educativos. Es decir, se trata de una manera de pensar y actuar, de la generación de una cultura educativa guiada por principios de relevancia, pertinencia, eficiencia, eficacia y equidad.

Desde esta perspectiva hay que recobrar el concepto de praxis, entendida como el proceso transformador de acción – reflexión, tal y como señaláramos anteriormente. Este concepto supone un sujeto activo y consciente, responsable y comprometido con su accionar, que actúa intencionalmente.

Si bien este proceso se concretiza en cada sujeto, y en cierto modo, es patrimonio de cada sujeto, se construye de manera colectiva. El saber se constituye como tal, en una comunidad humana, que guía su accionar a partir de la experiencia sistematizada y conceptualizada. En este marco los equipos de gestión de calidad y/o los grupos pedagógicos, juegan un rol importante en la construcción de saberes de una cultura de calidad. El estudio, el debate y la reflexión crítica sobre el accionar cotidiano que debe guiar el accionar de estos equipos y grupos, debe apostar de manera paulatina a la construcción de una cultura de calidad, de una manera nueva de hacer y pensar lo educativo en el aula, la escuela, la comunidad y el sistema educativo en su conjunto. En este proceso se verá fortalecido la auto-evaluación, la explicitación de las fortalezas y las debilidades, por el compartir las experiencias con otros docentes, la definición de planes, estrategias y acciones, la experimentación y la innovación.

Este conjunto de aspectos permitirá a cada escuela desarrollar mecanismos de auto-regulación, entendidos como los procesos dialógicos que propiciados por una praxis transformadora, crea nuevas maneras de entender y de actuar en el acto educativo. La auto-regulación es creadora, comprometedora y responsabilizadora de una praxis educativa en permanente construcción.

En el marco del Modelo de Gestión para la Calidad de los Centros Educativos, está la base para el desarrollo de una gestión de calidad auto-regulada, cuando se afirma que calidad de la educación es la organización de un conjunto de relaciones en la escuela para que Aprendan en un determinado sentido, para una determinada sociedad situada en un contexto histórico, social y cultural, y un mundo globalizado. Esta será siempre una aspiración nueva y renovada, cuando se aspira a realizarla con calidad y equidad. No cabe la menor duda que en este proceso de desarrollo de una cultura de calidad y la importancia de las OPA en el mismo, un/a director/a líder, juega un papel de primer orden. El director/a líder y transformador es un guía, un inspirador, un propiciador, un problematizador permanente por una educación de calidad y equidad.

Ética y Oportunidad Para Aprender.

La escuela, como la organización social destinada a la formación básica de los ciudadanos y ciudadanas, no sólo enfrenta múltiples situaciones éticas en dinámica de las relaciones que propicia, sino incluso el reto de la formación ética de estos sujetos. En este sentido, el fin y la cotidianidad misma de los procesos educativos mutuamente se encuentran y determinan.

Como formadora de competencias ciudadanas, la Escuela está llamada a colocar a las nuevas generaciones en el hoy de la humanidad, es decir, recuperar lo humanamente construido a lo largo de la historia, vale decir, el valor de la vida y la vida en sociedad, la democracia, la libertad, la responsabilidad social, entre otras cosas. Pero al mismo tiempo, en su dinámica de aprendizaje, debe ofrecer y accionar oportunidades para aprender, que en la formación de las nuevas generaciones impliquen o supongan una educación ética, generadora de actitudes democráticas, con un ejercicio responsable de la libertad, que promueve la equidad y el bienestar común, el respecto a la diversidad, entre otras.

En el texto Formación Ciudadana: hacia una Cultura de la Legalidad. Situaciones sociales de impacto en la vida de los adolescentes , se plantean siete competencias ciudadanas que deben desarrollarse en las escuelas y el aula:

1. Conocimiento y cuidado de sí mismo. Se trata de promover actividades o aprovechamiento de situaciones que les permitan a los y las estudiantes reconocer sus potencialidades y limitaciones propias, desarrollando la conciencia de sí mismo.

2. Auto-regulación y ejercicio responsable de la libertad. Busca el desarrollo de actitudes asertivas y de autonomía en los y las estudiantes, así como de su responsabilidad en el ejercicio de su libertad, promoviendo la reflexión – acción como criterio que orienta su vida personal en los diferentes escenarios en que vive. Supone además su participación en la construcción y seguimiento del desarrollo de las normas escolares.

3. Sentido de pertenencia a la comunidad, nación y humanidad. Es el desarrollo de la identidad social, bajo el reconocimiento de qué somos y qué nos diferencia de otros grupos, promoviendo para ello el estudio del entorno y el compromiso por mejorar su entorno personal y social.

4. Manejo y resolución de conflictos. Se trata de la promoción de una cultura del diálogo y respeto de la diversidad de ideas y opiniones, como estrategia de afrontamiento del conflicto. Se trata, además, de promover el auto-control de las emociones y el desarrollo de actitudes de rechazo de las actividades ilegales.

5. Participación social y política. Promoviendo el valor de la democracia, como condición humana por excelencia, reconociendo a todos los actores de la comunidad educativa, como sujetos activos en la construcción de la realidad social.

6. Apego a la legalidad y sentido de justicia. Desarrollando el conocimiento de las reglamentaciones vigentes, su respeto y compromiso con su cumplimiento.

7. Comprensión y aprecio por la democracia. La democracia, principalmente, como forma de convivencia social y mecanismo en la toma de decisiones.

A manera de conclusión.

Una escuela de calidad siempre será una organización dinámica, propiciadora del diálogo permanente, de las relaciones positivas, que tiene como propósito principal el que todos los niños y todas las niñas, así como todos los y las adolescentes, y las personas adultas aprendan. Es un espacio de formación integral, de desarrollo de competencia, de construcción de ciudadanía, de desarrollo de una cultura de participación y democracia, de responsabilización y compromiso, de desarrollo de identidad social. Es, en las palabras de Peter Senge: una escuela que aprende.